El deshielo de Sierra Nevada transforma el paisaje en una red viva de agua que baja de los picos más altos hacia los valles. Cada primavera, el derretimiento de la nieve crea arrugas de arroyos, saltos de agua y desfiladeros que invitan a los amantes del senderismo a explorar rutas poco transitadas pero de gran belleza. En este artículo te proponemos tres itinerarios que combinan acceso razonable, vistas espectaculares y la oportunidad de sentir el pulso de la montaña en su momento más dinámico.

Ruta 1: Laguna de las Yeguas y el Arroyo de San Juan

Esta caminata parte del área recreativa de Prado Llano, a unos 20 kilómetros de Granada. El sendero marcado asciende suavemente por un bosque de pinos silvestres hasta llegar a la Laguna de las Yeguas, un espejo de agua que, durante el deshielo, se llena de agua cristalina proveniente de los thawings del Veleta. Desde la laguna, el Arroyo de San Juan se abre en forma de cinta plateada que atraviesa prados alpinos y forma pequeños saltos donde el agua golpea las rocas.

El recorrido total es de aproximadamente 12 kilómetros ida y vuelta, con un desnivel positivo de unos 600 metros. Se recomienda salir temprano para evitar las aglomeraciones de medio día y llevar calzado impermeable, ya que el terreno puede estar húmedo cerca del arroyo. En los puntos más altos, es posible observar el reflejo del Veleta en el agua, creando una escena que cambia con la luz del día.

Ruta 2: Cascada de los Cahorros y el Desfiladero del Río Dílar

Situada en la vertiente norte del macizo, la zona de los Cahorros es conocida por sus puentes colgantes y sus paredes de roca caliza. Durante el deshielo, el Río Dílar aumenta su caudal y forma una cascada de más de 30 metros de altura que se precipita sobre una serie de escalones naturales. El sendero que lleva a la base de la cascada discurre por un bosque de robles y avellanos, ofreciendo sombra y frescor incluso en los días más soleados.

Tras contemplar la caída, el camino continúa siguiendo el cauce del río hacia el desfiladero, donde las paredes se estrechan y el agua corre entre cantos rodados formando remolinos y pequeñas pozas. Este tramo tiene una longitud de unos 4 kilómetros y presenta tramos con pasos sobre rocas sueltas, por lo que se aconseja usar bastones de trekking y prestar atención a la señalización.

Ruta 3: Refugio de Poqueira y el Valle de la Alberca

Para los senderistas que buscan una experiencia de alta montaña, la ruta que parte de Capileira y se dirige al Refugio de Poqueira ofrece una combinación de paisajes de alta cota y valles glaciares. El deshielo alimenta el Arroyo de Poqueira, que atraviesa el valle formando una serie de saltos y pozas de agua turquesa. El recorrido incluye el paso por el famoso Charco de las Calderas, una poza natural donde el agua se acumula antes de continuar su descenso.

La distancia total es de unos 16 kilómetros con un ascenso acumulado de aproximadamente 900 metros. El terreno es mayormente rocoso y puede presentar zonas de nieve residual hasta finales de junio, por lo que se recomienda consultar el parte de avalanchas y llevar crampones ligeros si se pretende salir después de la mañana. Desde el refugio, la vista hacia el Mulhacén y el Veleta se vuelve espectacular, especialmente cuando la luz del atardecer tiñe la nieve de tonos rosados.

Consejos prácticos para disfrutar del deshielo con seguridad

Antes de emprender cualquiera de estas rutas, verifica el estado del tiempo y el nivel de los ríos en la página del Parque Nacional de Sierra Nevada. Lleva siempre una manta térmica, suficiente agua y alimentos de alta energía, ya que las fuentes pueden estar frías y el esfuerzo aumenta con la altitud. Si planeas hacer alguna de las rutas más largas, informa a alguien de tu itinerario y hora estimada de regreso.

Respeta la señalización y evita salir de los senderos marcados para proteger la flora de alta montaña, que es especialmente vulnerable durante el periodo de deshielo. Finalmente, lleva una bolsa para tus residuos y deja el entorno tal como lo encontraste, de modo que otros puedan también disfrutar de la pureza de los arroyos y cascadas que la montaña nos regala cada primavera.