Un director que vuelve a la raíz del cine

Oliver Laxe, el gallego detrás del aclamado drama Sirat, dejó la ciudad y se instaló en la sierra portuguesa en julio de 2024. En una entrevista concedida a la prensa local, el cineasta explicó por qué ha decidido vivir entre cabras y pastores, y cómo esa decisión influirá en su próximo proyecto cinematográfico. La idea surgió tras la finalización del rodaje de Sirat, cuando Laxe sintió la necesidad de reconectar con la tierra que tanto inspira sus historias.

¿Por qué el monte?

Para Laxe, el monte no es solo un escenario, es un modo de vida. "Quiero un rebaño de cabras y hacer un casting de pastores", declaró con una sonrisa que reflejaba la serenidad del paisaje. El director explica que la vida rural le permite explorar la relación entre el ser humano y la naturaleza, una temática que ya había tocado en sus anteriores obras pero que ahora quiere vivir en carne propia.

Los orígenes de una visión pastoral

Oliver nació en una pequeña aldea de Galicia, donde los campos y los animales formaban parte del día a día. Tras estudiar cine en Madrid y triunfar en festivales internacionales, nunca perdió el vínculo con sus raíces. "Siempre he sentido que el ruido de la ciudad ahoga la esencia de la historia que quiero contar", afirma. Por eso, al terminar Sirat, decidió trasladarse a la zona de Lousã, en el centro de Portugal, conocida por sus extensos bosques y su tradición ganadera.

El proyecto de las cabras

El plan de Laxe no es meramente anecdótico. Pretende crear un rebaño de cabras autóctonas que sirva tanto de inspiración como de recurso logístico para sus futuros rodajes. Según el director, las cabras representan la libertad y la resiliencia que él busca plasmar en la pantalla. Además, el manejo del rebaño le permitirá experimentar con técnicas de filmación en exteriores, sin depender de equipos externos.

Cómo se organizará el casting de pastores

El segundo eje del proyecto es el casting de pastores. Laxe quiere reclutar a personas que vivan la vida del monte, no actores que simplemente actúen como tales. "Necesitamos voces auténticas, gestos que no se puedan ensayar", explica. Para ello, organizará jornadas en los pueblos cercanos, donde los habitantes podrán presentar sus habilidades y su historia. El proceso será abierto y participativo, con la intención de crear una comunidad cinematográfica basada en la confianza mutua.

Impacto cultural y social

Esta iniciativa tiene el potencial de revitalizar la zona rural. Al atraer a cineastas, técnicos y curiosos, se generará un flujo económico que beneficiará a los comercios locales. Además, la presencia de un proyecto cultural de esta magnitud puede inspirar a los jóvenes de la región a explorar carreras creativas.

  • Desarrollo sostenible: El uso de recursos locales minimiza la huella ecológica del rodaje.
  • Preservación de tradiciones: El casting de pastores rescata saberes ancestrales.
  • Turismo cultural: La fama de Laxe atraerá a visitantes interesados en el cine y la vida rural.

Desafíos y expectativas

Vivir en el monte no está exento de retos. El clima impredecible, la logística de alimentar al rebaño y la necesidad de mantener una infraestructura mínima son obstáculos que Laxe reconoce. Sin embargo, su experiencia en la dirección de obras que exploran la marginalidad le ha enseñado a adaptarse rápidamente.

El director también menciona que este estilo de vida le permitirá experimentar con nuevas narrativas. "Quiero que la historia respire el mismo aire que yo respiro", dice. Por tanto, los guiones futuros podrían construirse a partir de las conversaciones con los pastores, de las rutas de los cabríos y de los silencios del bosque.

¿Qué sigue para Oliver Laxe?

En los próximos meses, Laxe planea iniciar la compra de terreno para el establo de cabras y organizar la primera ronda de audiciones para pastores. La comunidad local ya muestra entusiasmo y ha ofrecido su ayuda para la construcción de corrales y la organización de eventos de presentación.

El cineasta confía en que este experimento vital se traducirá en una película que rompa esquemas, una obra que combine la crudeza del entorno natural con la profundidad emocional de sus personajes. "Cuando el público vea la película, sabrá que cada sonido de cría, cada paso sobre la tierra, es real", asegura.

Una visión que invita a reflexionar

La apuesta de Oliver Laxe por el monte, las cabras y los pastores no es solo una curiosidad personal; es una propuesta de cómo el arte puede integrarse con la vida cotidiana y el medio ambiente. En un mundo cada vez más urbanizado, su proyecto plantea preguntas sobre la relación entre la creación cultural y la sostenibilidad.

Si bien aún falta ver el resultado final en la pantalla, la historia de este director que dejó la fama para buscar la autenticidad ya está capturando la imaginación de críticos y amantes del cine por igual. Lo que está claro es que, para Laxe, el verdadero rodaje comienza cuando la cámara se vuelve testigo de la vida tal como ella ocurre, entre cabras que pastan y pastores que guían.