Una voz que sigue vigente a los 82 años

Joan Manuel Serrat, figura esencial de la canción de autor en español, ha vuelto a captar la atención pública con una declaración que combina serenidad y rebeldía. A sus 82 años, el artista barcelonés asegura que le gusta "estar vivo y sentirme útil", y que esa sensación lo impulsa a oponerse a una visión reduccionista que asocia la vejez con la falta de capacidad. Sus palabras, ofrecidas en una reciente entrevista, han resonado más allá del ámbito musical y se han convertido en un punto de partida para debatir sobre el lugar de las personas mayores en la cultura contemporánea.

La rebeldía frente al edadismo

El concepto de edadismo —la discriminación basada en la edad— ha ido ganando visibilidad en los últimos años, pero Serrat lo aborda desde una perspectiva personal y poética. Para el cantautor, la vejez no es sinónimo de declive, sino de acumulación de vivencias que pueden enriquecer a las generaciones más jóvenes. Señala que, cuando la sociedad reduce a los mayores a simples receptores de cuidados, pierde una fuente invaluable de sabiduría y creatividad. Esa percepción errónea, según él, alimenta una especie de "olvido colectivo" que debilita la memoria intergeneracional.

En sus palabras, el acto de "rebelarse" no implica confrontación violenta, sino una afirmación activa de la propia relevancia. Serrat menciona que sigue componiendo, participando en encuentros con jóvenes músicos y apoyando iniciativas que ponen en valor la experiencia de los mayores. Para él, mantenerse útil es una forma de resistencia cultural.

Memoria intergeneracional: su llamado a la sociedad

Uno de los ejes centrales de su reflexión es la necesidad de fortalecer los lazos entre distintas edades. Serrat insiste en que la transmisión de conocimientos no debe ser un proceso unidireccional, sino un diálogo en el que tanto jóvenes como mayores aporten y aprendan. Cita como ejemplo los talleres de escritura que ha impulsado en centros cívicos de Barcelona, donde adolescentes y personas de más de 60 años colaboran en la creación de letras y melodías.

El artista también advierte del riesgo de una sociedad que privilegia la novedad y la velocidad sobre la profundidad. En su opinión, la obsolescencia programada no solo afecta a los objetos, sino también a las personas, cuando se les considera "pasadas de moda" simplemente por haber acumulado años. Propone, como antídoto, espacios de encuentro donde se valore la narración oral, la música en vivo y la intercambio de historias.

Un artista comprometido con el presente

A lo largo de más de seis décadas de carrera, Serrat ha combinado su faceta creativa con un compromiso social constante. Desde sus primeras canciones de protesta en los años sesenta hasta sus recientes participaciones en festivales que promueven la inclusión, ha demostrado que la arte puede ser un vehículo para la reflexión colectiva. Actualmente, sigue ofreciendo conciertos en formato acústico, donde la intimidad del escenario permite que el público perciba no solo la música, sino también la presencia física y vocal de un hombre que, a sus 82 años, sigue disfrutando del acto de crear.

Entre sus actividades más recientes, destacan:

  • Una serie de encuentros en bibliotecas públicas donde interpreta versiones acústicas de sus clásicos y conversa con asistentes sobre la escritura de canciones.
  • La colaboración con un coro intergeneracional que interpreta arreglos de sus temas junto a voces de niños y adultos mayores.
  • La participación como mentor en un programa de televisión que busca descubrir nuevos talentos de la canción de autor entre personas mayores de 55 años.

Estas iniciativas refuerzan su mensaje de que la vejez no es una etapa de retirada, sino una fase en la que se puede seguir aportando, creando y cuestionando. Serrat concluye su reflexión con una frase que resume su actitud: "Mientras haya un latido y una gancha de contar, seguiré estando aquí, no como un relicto, sino como una voz que quiere ser escuchada."