Ismael Dorado, psicólogo: "Una persona que se siente valorada en su entorno laboral no vive el domingo por la tarde con la misma angustia que alguien que trabaja en un ambiente hostil"
En una entrevista exclusiva concedida el 20 de junio de 2026, el psicólogo clínico e integrante de la Junta Directiva de la Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés, Ismael Dorado, profundiza en la llamada "depresión del domingo" y explica por qué el reconocimiento en el trabajo puede ser la mejor medicina preventiva. La conversación se realizó en la sede central de la Sociedad, en Madrid, y está dirigida a profesionales, directivos y a cualquier trabajador que haya sentido el peso de la tarde del domingo.
El fenómeno de la angustia dominical
La depresión del domingo no es un término nuevo; psicólogos y sociólogos la describen como una mezcla de melancolía, ansiedad anticipatoria y sensación de vacío que aparece cuando la semana laboral llega a su fin. Dorado señala que este estado emocional se intensifica cuando la jornada anterior estuvo marcada por conflictos, falta de reconocimiento o una cultura de alta presión. "El cerebro asocia el fin de semana con la posibilidad de descanso, pero si el día anterior estuvo cargado de estrés, el domingo se convierte en una extensión del mismo", aclara.
Según datos de encuestas realizadas en 2025 por el Instituto Nacional de Salud Mental, más del 30 % de los trabajadores españoles reportan sentir una caída notable en su estado de ánimo los domingos por la tarde. La causa, según Dorado, no es simplemente la falta de actividad, sino la ausencia de un sentido de pertenencia y valoración en el entorno laboral.
Lo que dice la ciencia del reconocimiento laboral
Varios estudios neurocientíficos confirman que el reconocimiento activo dispara la liberación de dopamina y oxitocina, neurotransmisores vinculados al placer y al vínculo social. Dorado explica que cuando una persona percibe que su esfuerzo es apreciado, su cerebro registra una recompensa emocional que contrarresta el estrés acumulado.
En un experimento reciente, participantes que recibieron feedback positivo al final de la jornada mostraron niveles de cortisol (la hormona del estrés) un 22 % menores al día siguiente, comparado con un grupo que no recibió reconocimiento. "Ese pequeño gesto tiene un eco que se extiende hasta el domingo", subraya el psicólogo.
Consejos de Ismael Dorado para un entorno más saludable
Dorado propone una serie de acciones concretas que pueden ser implementadas tanto por directivos como por compañeros de trabajo. Cada una de ellas está diseñada para crear un clima de respeto y valoración mutua.
1. Feedback inmediato y específico
En lugar de esperar la revisión anual, ofrecer comentarios positivos o constructivos al momento de concluir una tarea genera un refuerzo inmediato. La clave está en ser concreto: "Tu presentación fue clara y captó la atención del cliente", es mucho más eficaz que un genérico "Buen trabajo".
2. Celebrar los logros colectivos
Organizar breves reuniones de reconocimiento donde se destaque el aporte de todo el equipo fortalece el sentido de comunidad. Dorado sugiere que estas celebraciones sean breves (5‑10 min) y centradas en datos medibles.
3. Fomentar la autonomía
Permitir que los empleados tomen decisiones sobre su forma de trabajar incrementa la sensación de control, reduciendo la ansiedad. "Cuando la gente siente que su juicio es confiable, el estrés disminuye automáticamente", afirma el psicólogo.
4. Espacios de escucha activa
Crear canales formales (como sesiones de coaching mensual) e informales (cafés virtuales) donde los colaboradores puedan expresar sus inquietudes sin temor a represalias. La escucha activa valida la experiencia del otro y disminuye la sensación de aislamiento.
5. Reconocer el esfuerzo, no solo el resultado
Muchas empresas premian solo los resultados finales, pero el proceso también merece reconocimiento. Aplaudir la dedicación, la creatividad o la perseverancia refuerza la autoestima y reduce la presión por el éxito inmediato.
Cómo aplicar las recomendaciones en tu día a día
Implementar estos cambios no requiere una reestructuración completa de la empresa. Dorado sugiere pequeñas acciones que cualquier persona puede iniciar desde su puesto.
- Envía un mensaje de agradecimiento a un colega que haya colaborado en un proyecto reciente.
- Dedica cinco minutos al final de la reunión para preguntar a cada participante qué aprendió y qué le gustaría mejorar.
- Propón una pausa de 10 min para que el equipo comparta una anécdota positiva de la semana.
- Registra tus propios logros en una libreta digital y compártelos con tu supervisor durante la revisión mensual.
- Practica la auto‑compasión cuando sientas que la jornada fue difícil; reconocer tus límites es tan importante como reconocer los de los demás.
Estos hábitos, aunque simples, generan un efecto acumulativo que transforma la cultura laboral de “sobrevivir” a “prosperar”.
Reflexiones finales
Para Ismael Dorado, la clave para evitar la angustia dominical está en construir relaciones laborales basadas en el respeto y la valoración genuina. Cuando los empleados perciben que su trabajo tiene impacto y que sus colegas los aprecian, el domingo deja de ser un recordatorio de una semana hostil y se convierte en un espacio de descanso merecido.
El mensaje es claro: la salud mental no es un asunto aislado de la vida personal, sino una construcción colectiva que comienza en la oficina. Cada gesto de reconocimiento es una inversión en la tranquilidad del viernes por la tarde y, por extensión, en la serenidad del domingo por la tarde.