"No puedo permitir que entre": Fernando Clavijo se enfrenta al Gobierno de Madrid por un crucero con hantavirus

El presidente de la Comunidad Autónoma de Canarias, Fernando Clavijo, ha declarado este lunes que no autorizará la llegada del crucero Oceanic Hope, sospechoso de portar casos de hantavirus, a los puertos de Tenerife y Gran Canaria. La medida, anunciada durante una rueda de prensa en Santa Cruz de Tenerife, ha encendido una disputa entre la administración regional y el Gobierno central de Madrid, que presiona para que el barco sea recibido por razones humanitarias y logísticas.

Antecedentes del brote y la llegada del crucero

El Oceanic Hope, con capacidad para 2.800 pasajeros, zarpó de Barcelona el 15 de abril con itinerario por el Mediterráneo occidental. A los tres días de su travesía, la tripulación informó de un brote de enfermedad respiratoria aguda entre varios pasajeros. Tras los análisis preliminares, los médicos a bordo detectaron la presencia del hantavirus, un patógeno transmitido por roedores que puede causar fiebre hemorrágica y síndrome pulmonar grave.

Ante la urgencia, el Ministerio de Sanidad solicitó a la autoridad portuaria de Canarias que permitiera el atraque del buque para aislar a los enfermos y garantizar su atención médica. La petición se realizó el 22 de abril, con la promesa de que el barco permanecería en la zona de atraque sin desembarcar a los pasajeros, mientras se activaba el protocolo de descontaminación.

El conflicto entre Canarias y Madrid

Fernando Clavijo, quien asumió la presidencia en julio de 2023, respondió con firmeza: "No puedo permitir que entre". En su intervención, el mandatario destacó la responsabilidad del Gobierno regional en la protección de la salud pública y la necesidad de respetar la autonomía sanitaria que la Constitución otorga a las comunidades autónomas.

El presidente explicó que la decisión se basó en tres pilares:

  • Riesgo epidemiológico: El hantavirus, aunque poco frecuente, tiene una tasa de mortalidad que supera el 30% en casos graves.
  • Capacidad de respuesta: Los hospitales canarios, ya saturados por la temporada alta de turismo, no disponen de unidades de aislamiento suficientes para un brote de esta magnitud.
  • Autonomía regional: La normativa sanitaria de Canarias exige la autorización del presidente para cualquier ingreso de buques que pueda comprometer la salud de la población.

Por su parte, el Ministerio de Sanidad, encabezado por la ministra Ana Pérez, argumentó que la negativa del presidente vulnera la solidaridad interregional y pone en riesgo a los pasajeros enfermos, que necesitan atención inmediata. "España es un territorio único; la salud no conoce fronteras", afirmó la ministra en un comunicado.

Repercusiones sanitarias y económicas

El debate ha generado preocupación entre los profesionales de la salud y los agentes del sector turístico. Por un lado, los epidemiólogos subrayan que el aislamiento del barco en alta mar podría ser una medida eficaz para contener la propagación, siempre que se garantice la atención médica adecuada. Por otro, los empresarios del turismo temen que la controversia desaliente a los viajeros, afectando la ocupación hotelera que ya muestra signos de descenso tras la crisis del COVID-19.

Según datos del Instituto Canario de Estadística (ISTAC), la llegada de cruceros representa el 12 % del total de turistas que visitan las islas cada año. Un retraso o cancelación de itinerarios podría traducirse en una pérdida estimada de 150 millones de euros en ingresos directos e indirectos.

Impacto en la infraestructura sanitaria

Los hospitales de Gran Canaria y Tenerife cuentan con 30 camas de aislamiento destinadas a enfermedades de alto riesgo. Los expertos señalan que, de confirmarse más de diez casos críticos, la capacidad se vería sobrepasada, obligando a trasladar pacientes a la península, lo que implicaría mayores costos y riesgos logísticos.

Reacción del sector turístico

Los directivos de la Asociación de Operadores Turísticos de Canarias (AOTC) han solicitado una solución conjunta que permita atender a los pasajeros sin comprometer la seguridad de los residentes. En una carta enviada a la Presidencia del Gobierno, exigen la creación de una zona de cuarentena temporal en el puerto de Santa Cruz, gestionada por el Servicio Canario de Salud.

Posiciones de los partidos y la opinión pública

El conflicto ha polarizado el panorama político. El Partido Popular (PP) y Vox han respaldado la postura del Gobierno central, calificándola de "solidaridad nacional". En cambio, el PSOE regional y Podemos defienden la decisión de Clavijo, argumentando que la autonomía sanitaria es un pilar esencial del modelo de Estado español.

Encuestas realizadas por el Centro de Estudios de Opinión (CEO) indican que el 58 % de los canarios aprueba la medida del presidente, mientras que el 32 % la considera excesiva y peligrosa para los pasajeros a bordo. En la península, la opinión está más dividida, con un 45 % a favor de la llegada del crucero y un 40 % en contra.

Próximos pasos y posibles soluciones

Ante la escalada del debate, el Consejo de Seguridad Sanitaria de España ha propuesto una mesa de trabajo que incluya al Ministerio de Sanidad, al Gobierno de Canarias, a representantes de la industria de cruceros y a la Organización Mundial de la Salud (OMS). El objetivo es diseñar un protocolo que permita:

  • Realizar pruebas diagnósticas rápidas a todos los pasajeros y tripulación.
  • Establecer una zona de aislamiento en el puerto, con equipamiento médico suficiente.
  • Garantizar la evacuación de casos graves a hospitales con capacidad de atención intensiva.
  • Comunicar de forma transparente los resultados a la población y a los medios.

Mientras tanto, el presidente Clavijo ha reiterado que cualquier decisión debe respetar la legislación autonómica y la seguridad de los canarios. "No podemos sacrificar la salud de nuestros vecinos por una cuestión logística", concluyó en su última intervención.

El escenario se mantiene en constante evolución, y la resolución del conflicto dependerá de la capacidad de negociación entre ambas partes y de la evolución del brote a bordo del Oceanic Hope. Lo que está claro es que la salud pública y el turismo, dos pilares fundamentales de la economía canaria, volverán a estar en el centro del debate nacional durante las próximas semanas.