El hantavirus no es nuevo y no se transmite como la covid-19

En los últimos días, la aparición de casos de hantavirus en un crucero que arribó a Canarias ha reavivado una ola de desinformación. La noticia, que ha circulado rápidamente en redes, genera dudas sobre la naturaleza del virus, su historia y la forma en que se contagia. Aclaramos, con datos de especialistas en microbiología y de la Organización Mundial de la Salud, por qué el hantavirus no es una enfermedad emergente como la covid-19 y cuáles son los verdaderos riesgos para la población.

¿Qué es el hantavirus?

El hantavirus es un conjunto de virus pertenecientes a la familia Hantaviridae. Se encuentran en roedores y, en menor medida, en murciélagos. La transmisión a humanos ocurre cuando una persona entra en contacto directo o indirecto con la orina, saliva o excrementos contaminados. Este tipo de transmisión se clasifica como zoonótica, es decir, el virus pasa de animales a humanos sin necesidad de un huésped intermedio humano.

Tipos y distribución

Existen alrededor de 40 variantes de hantavirus, pero solo unas 25 son capaces de infectar al ser humano. Algunas de las más conocidas son la Sin Nombre en América del Norte, la Seoul en Asia y la Andes en el cono sur de América del Sur. La variante Andes, responsable del reciente brote en el crucero, es la única que ha demostrado transmisión de persona a persona, aunque estos casos siguen siendo raros y limitados a contactos muy estrechos.

Mitos sobre su transmisión

Desde la aparición del brote, abundan comparaciones con la covid-19, que han llevado a la población a temer una expansión similar. Sin embargo, los mecanismos de contagio son completamente diferentes.

Diferencias con la covid-19

  • Vía de transmisión: La covid-19 se propaga principalmente a través de gotículas respiratorias y aerosoles emitidos al hablar, toser o respirar. El hantavirus, por el contrario, requiere contacto con materiales contaminados por roedores.
  • Riesgo de contagio comunitario: La covid-19 mostró una alta transmisibilidad en entornos cerrados y masivos. El hantavirus necesita una exposición directa a la fuente animal; no se disemina fácilmente entre personas, salvo en casos excepcionales de la cepa Andes.
  • Periodo de incubación: La covid-19 tiene un período de incubación de 2 a 14 días, mientras que el hantavirus suele manifestarse entre 1 y 5 semanas después de la exposición.

Estas diferencias hacen que las medidas de prevención también varíen significativamente.

Prevención y medidas de seguridad

Para reducir el riesgo de infección, los expertos recomiendan una serie de acciones prácticas, tanto para viajeros como para residentes en áreas donde el hantavirus es endémico.

Qué hacer ante una sospecha

Si una persona presenta síntomas compatibles con hantavirus –fiebre alta, dolor muscular intenso, dolor de cabeza y, en casos graves, dificultad respiratoria– debe buscar atención médica inmediata. El diagnóstico temprano permite iniciar un tratamiento de apoyo que mejora el pronóstico.

Las medidas preventivas incluyen:

  • Evitar el contacto directo con roedores y sus excrementos.
  • Mantener limpias las áreas de almacenamiento de alimentos y los espacios donde se acumulan desechos.
  • Usar guantes y mascarilla al limpiar lugares potencialmente contaminados.
  • Ventilar bien los ambientes cerrados donde se sospeche presencia de roedores.
  • En zonas rurales, almacenar los granos y alimentos en recipientes herméticos.

En el caso de cruceros y embarcaciones, las autoridades sanitarias deben reforzar los protocolos de desinfección y realizar inspecciones periódicas para detectar la presencia de roedores.

Contexto actual y perspectivas

El brote reciente ha puesto de relieve la necesidad de una comunicación clara y basada en evidencia. Los expertos subrayan que, a diferencia de la covid-19, el hantavirus no representa una amenaza de pandemia global. Su propagación está limitada por la dependencia de vectores animales y por la escasa capacidad de transmisión entre humanos.

Sin embargo, la vigilancia epidemiológica sigue siendo crucial. Los sistemas de salud deben mantener la capacidad de detectar casos rápidamente, especialmente en regiones donde la variante Andes está presente. La educación de la población sobre los riesgos reales y las medidas preventivas es la mejor herramienta para evitar pánico y mitos infundados.

En definitiva, el hantavirus es una enfermedad conocida desde hace décadas, con un perfil de contagio claramente distinto al de la covid-19. Con información adecuada y prácticas de higiene enfocadas en la prevención zoonótica, es posible minimizar su impacto y proteger la salud pública.