Una joya arqueológica a la vuelta de Madrid
En el corazón de la provincia de Zaragoza, a escasos kilómetros de la conocida localidad aragonesa de Calatayud y a unas dos horas en coche de la capital española, los arqueólogos han puesto al descubierto una ciudad romana del siglo I d.C. que hasta ahora permanecía oculta bajo la campiña. El yacimiento, que incluye termas, una muralla de piedra y un amplio foro, está abierto al público y se puede recorrer a pie sin pagar entrada.
Cómo surgió el hallazgo
El proyecto comenzó en 2022 cuando el Servicio de Patrimonio Cultural de Aragón detectó anomalías en imágenes de satélite sobre una zona agrícola. Tras una prospección geofísica, el equipo liderado por la arqueóloga María López inició las primeras excavaciones en primavera de 2023. Lo que empezó como una investigación de rutina se transformó rápidamente en una de las mayores revelaciones romanas del siglo XXI en la península.
Fases de la excavación
- 2023 – Exploración preliminar: se delimitaron los contornos de la urbe y se identificaron estructuras de gran envergadura.
- 2024 – Excavación sistemática: se desenterraron los cimientos de las termas y se reveló la muralla perimetral.
- 2025 – Consolidación y puesta en valor: se estabilizaron los restos y se diseñó la ruta de visita libre.
Los tesoros arquitectónicos que se pueden ver
La ciudad, que alcanzó su apogeo bajo el reinado de Trajano, conserva tres conjuntos arquitectónicos que permiten al visitante imaginar la vida cotidiana de sus habitantes.
Termas públicas
Situadas al noroeste del núcleo urbano, las termas son el punto más espectacular del sitio. El complejo incluye una caldera de ladrillos, salas de tepidarium (templado), calidarium (caliente) y una frigidarium (fría). Los mosaicos de suelo, con motivos geométricos en tonos azules y verdes, están prácticamente intactos, lo que brinda una experiencia visual digna de los grandes balnearios de Pompeya.
Muralla defensiva
La muralla, construida con bloques de piedra local y reforzada con torres de vigilancia, rodea un perímetro de aproximadamente 1,2 km. En varios tramos se conservan puertas de acceso con dinteles de mármol y restos de una antigua carretera que conectaba la ciudad con la Vía Augusta, la arteria principal del Imperio en la península.
El foro central
En el corazón del asentamiento se alza el foro, una plaza rectangular rodeada de columnas corintias que sostenían los pórticos de los edificios administrativos y comerciales. Hoy, los visitantes pueden caminar entre las bases de los pilares y observar los fragmentos de estatuas que alguna vez adornaron el espacio. Un pequeño altar dedicado a Júpiter todavía muestra su inscripción en latín, testimonio de la religiosidad pública romana.
Visitar la ciudad sin coste
El ayuntamiento de Calatayud, en colaboración con la Junta de Aragón, ha decidido que el acceso al yacimiento sea gratuito. Se ha habilitado una ruta señalizada que parte del aparcamiento situado a 500 metros del centro del pueblo. La señalética, en español y en inglés, indica los puntos de interés y su historia resumida.
Los horarios de visita son de 9:00 a 19:00 horas durante todo el año, salvo los días 1 y 6 de enero y el 25 de diciembre. No se requiere reserva previa, aunque en temporada alta (julio‑agosto) se recomienda llegar temprano para evitar aglomeraciones.
Servicios para el visitante
- Zona de descanso con bancos y sombra bajo los robles centenarios.
- Puntos de información con guías voluntarios que ofrecen recorridos temáticos.
- Acceso para personas con movilidad reducida mediante pasarelas de madera.
Importancia histórica y cultural
El descubrimiento de esta urbe cambia la comprensión que se tenía de la presencia romana en la zona norte del Ebro. Hasta ahora, la mayoría de los asentamientos documentados estaban concentrados en la ribera del río, pero la nueva ciudad demuestra que los romanos establecieron una red de poblaciones estratégicas para controlar rutas comerciales y militares.
Los expertos señalan que la combinación de termas, muralla y foro indica que el asentamiento no era una simple villa rural, sino una ciudad de categoría media con funciones administrativas, sanitarias y de comercio. Además, los hallazgos de cerámica fina, monedas de bronce y restos de alimentos permiten reconstruir la dieta y el nivel de vida de sus habitantes.
Perspectivas de futuro
El proyecto de conservación sigue en marcha. Se prevé la instalación de paneles informativos interactivos que, mediante códigos QR, ofrezcan contenido multimedia sobre la vida en la época romana. Asimismo, la Junta de Aragón ha anunciado la creación de un programa de voluntariado arqueológico para involucrar a la comunidad local en la protección del patrimonio.
Con su acceso libre, la ciudad romana se perfila como un nuevo polo de turismo cultural que complementa los atractivos tradicionales de la región, como la catedral de Calatayud o el parque natural del Moncayo. La combinación de historia viva, entorno natural y facilidad de visita la convierte en una parada obligada para viajeros curiosos que buscan descubrir el pasado sin gastar en entradas.