En 2025, la región formada por los siete países de Centroamérica más la República Dominicana alcanzó un hito sin precedentes al registrar 31,2 millones de llegadas internacionales, según los últimos datos oficiales de turismo. Esta cifra representa un aumento del 18 % respecto al año anterior y posiciona al istmo y la isla como uno de los bloques turísticos de mayor crecimiento en América Latina.
Factores que impulsaron el crecimiento
Varios elementos convergieron para explicar este salto en la afluencia de visitantes. En primer lugar, la recuperación post‑pandemia se consolidó con campañas de promoción conjunta bajo la marca "Multi‑Destino Centroamérica Caribe", que ofreció paquetes combinados de playa, cultura y aventura. En segundo lugar, la mejora de la conectividad aérea fue decisiva: se inauguraron nuevas rutas directas desde Europa y América del Norte hacia aeropuertos como el Internacional de Punta Cana, el de San José (Costa Rica) y el de Tocumen (Panamá). Finalmente, la estabilidad macroeconómica relativa y la adopción de medidas de facilitación migratoria, como la visa electrónica única para varios países del istmo, redujeron las barreras de entrada.
Destinos más visitados
El flujo de turistas no se distribuyó de manera homogénea; ciertos polos absorben la mayor parte del movimiento.
Playas y sol
- Punta Cana (República Dominicana): 6,8 millones de visitantes, liderando por su oferta de resorts todo incluido y actividades náuticas.
- Roatán (Honduras): 2,1 millones, famoso por sus arrecifes de coral y buceo de clase mundial.
- San Juan del Sur (Nicaragua): 1,4 millones, atraído por sus surf breaks y vida nocturna.
Cultura y patrimonio
- Antigua Guatemala: 3,2 millones, gracias a su arquitectura colonial y festividades como la Semana Santa.
- Granada (Nicaragua): 2,5 millones, destacada por sus calles empedradas y el lago Cocibolca.
- Santo Domingo (República Dominicana): 2,9 millones, con su Zona Colonial declarada Patrimonio de la Humanidad.
Ecoturismo y aventura
- Reserva Biosfera Río Platano (Honduras): 1,1 millones, punto de referencia para trekking y observación de vida silvestre.
- Volcán Arenal (Costa Rica): 1,8 millones, combina termales, canopy y vistas impresionantes.
- Isla de Utila (Honduras): 0,9 millones, conocida por sus cursos de buceo a bajo costo.
Impacto económico
El incremento turístico se tradujo en beneficios tangibles para las economías locales. Según estimaciones de los bancos centrales de la región, el gasto promedio por visitante alcanzó los US$1 250, generando un ingreso bruto de aproximadamente US$39 000 millones en 2025. Este flujo de divisas fortaleció reservas internacionales, permitió la creación de más de 420 000 empleos directos en hotelería, transporte y servicios gastronómicos, y estimuló la inversión en infraestructura hotelera, con más de 150 nuevos proyectos de alojamiento en fase de construcción.
Además, la diversificación de la oferta redujo la dependencia de los mercados tradicionales. Mientras que Estados Unidos siguió siendo el principal emisor (45 % del total), se observó un notable aumento de llegadas desde Europa (especialmente Alemania y España, 18 %) y desde el mercado sudamericano (Brasil y Argentina, 12 %). Este equilibrio mitigó la vulnerabilidad ante posibles fluctuaciones en un solo mercado emisor.
Desafíos y sostenibilidad
El rápido crecimiento también planteó retos que las autoridades comenzaron a abordar en 2025. La presión sobre los recursos hídricos en zonas costeras llevó a la implementación de cuotas de uso en varios parques nacionales y a la promoción de tecnologías de reutilización de agua en hoteles. Asimismo, el aumento del tráfico aéreo generó preocupaciones sobre emisiones de CO₂; en respuesta, varios países firmaron acuerdos para compensar la huella de carbono mediante proyectos de reforestación y energía renovable en las zonas turísticas.
Otro aspecto crítico fue la capacitación de la fuerza laboral. Se lanzaron programas de certificación en idiomas y atención al cliente, financiado parcialmente por un impuesto ecológico del 2 % aplicado a las estadías en hoteles de lujo, cuyo ingreso se destinó a escuelas técnicas y a la mejora de la calidad de los servicios.
Perspectivas para los próximos años
Con la base establecida en 2025, los gobiernos de la región proyectan mantener una tasa de crecimiento anual compuesta del 10 % hasta 2030, siempre que se continúe invirtiendo en conectividad, se refuercen los marcos de regulación ambiental y se diversifique la oferta hacia experiencias de turismo de bienestar y cultural. La creación de una plataforma digital única para la reserva de paquetes multi‑destino, prevista para mediados de 2026, podría facilitar aún más la planificación de viajes y aumentar la duración promedio de la estadía, lo que a su vez incrementaría el gasto por visitante.
En definitiva, el récord de 31,2 millones de turistas en 2025 no solo refleja el atractivo natural y cultural de Centroamérica y República Dominicana, sino también la capacidad de los países de la región para trabajar de manera coordinada, adaptarse a las demandas del mercado global y sentar las bases para un turismo más resiliente y sostenible en el futuro.