Valeria rompe récords en la Selectividad madrileña
En la mañana del 13 de junio de 2026, la comunidad educativa de Madrid se despertó con una noticia que rápidamente se volvió tendencia: Valeria Fragola, una estudiante de 18 años del distrito de Chamartín, logró la nota más alta de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) con un impresionante 13,99 sobre 14. Su resultado no solo la posiciona como la mejor de la región, sino que también la coloca entre los pocos estudiantes a nivel nacional que han superado la barrera del 13,9 en los últimos años.
Mientras aún estaba sentada en el césped del Parque del Retiro, rodeada de sus amigas que le leían en voz alta las notas de sus propios exámenes, Valeria no pudo evitar sonreír al escuchar la frase que repitieron una y otra vez: «Mis amigas siempre han dicho que iba a salir en las noticias». Ese comentario, lanzado en tono de broma durante los meses de estudio, se convirtió ahora en una realidad que la joven aún intenta asimilar.
Un sueño que se vuelve realidad
Desde pequeña, Valeria mostró una inclinación marcada hacia las ciencias. En el colegio, participaba en olimpiadas de biología y química, y pasaba sus tardes en la biblioteca del Instituto San Isidro preparando ejercicios de anatomía y fisiología. Cuando llegó el momento de elegir la ruta universitaria, no tuvo dudas: Medicina era su objetivo claro.
El 13,99 no es solo una cifra; representa el culminar de un esfuerzo constante que incluyó horarios de estudio de hasta seis horas diarias, grupos de apoyo con compañeros y el uso de técnicas de aprendizaje activo como la enseñanza reciprocada y los mapas conceptuales. Valeria atribuye parte de su éxito a la disciplina adquirida mediante la práctica de deportes: juega al baloncesto dos veces por semana, lo que, según ella, le ayuda a mantener la concentración y a reducir el estrés.
El apoyo de su entorno
Detrás de cada logro académico suele haber una red de contención. En el caso de Valeria, su familia y su círculo de amistades jugaron un papel fundamental. Sus padres, ambos profesores de enseñanza secundaria, le brindaron un ambiente de estudio tranquilo y le inculcaron la importancia de la curiosidad sobre la mera memorización. Sus amigas, un grupo de seis compañeras del mismo curso, organizaron sesiones de revisión semanales donde cada una explicaba un tema a las demás, reforzando así el conocimiento mediante la enseñanza.
"Cuando me veía bloqueada con la organic chemistry, ellas me sacaban tarjetas de memoria y me explicaban los mecanismos con dibujos en servilletas de café", recuerda Valeria entre risas. Ese apoyo mutuo no solo mejoró sus notas, sino que también fortaleció la confianza del grupo frente a la presión del examen.
Mirando hacia la carrera de Medicina
Con la nota asegurada, el siguiente paso es la fase de admisión. Valeria ya ha presentado su solicitud a la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), cuya facultad de Medicina es una de las más demandadas del país. Además, está considerando una doble vía: realizar el grado en Medicina y, simultáneamente, iniciar un máster en investigación biomédica, una opción que la UAM ofrece a los estudiantes con expedientes sobresalientes.
La joven asegura que su motivación no proviene únicamente del prestigio de la carrera, sino del deseo de contribuir al bienestar de las personas. «Quiero trabajar en un hospital público, atender a pacientes que realmente lo necesiten y, eventualmente, participar en proyectos de investigación que mejoren tratamientos para enfermedades crónicas», afirma.
Consejos para futuros estudiantes de Selectividad
Tras su experiencia, Valeria comparte algunas recomendaciones que, según ella, pueden marcar la diferencia para quienes se preparan para la PAU:
- Establece una rutina realista: bloques de estudio de 45-50 minutos con descansos de 10 minutos son más efectivos que sesiones maratónicas sin pausa.
- Enseña lo que aprendes: explicar un concepto a un amigo o incluso en voz alta te obliga a organizar la información y detectar lagunas.
- Cuida tu salud mental: dormir al menos siete horas, practicar alguna actividad física y mantener contacto social son pilares para evitar el agotamiento.
- Utiliza recursos variados: combina libros de texto, videos explicativos y simulacros de examen para abordar el mismo tema desde distintas perspectivas.
- Revisa tus errores: después de cada prueba práctica, analiza qué fallaste y por qué; así evitas repetir los mismos fallos en el día oficial.
Valeria concluye diciendo que, aunque la nota es un logro importante, lo que realmente valora es el proceso de aprendizaje y las relaciones que ha construido durante esos meses de preparación. «Las notas pueden abrir puertas, pero son las personas y las pasiones las que te guían por el camino correcto», reflexiona mientras mira el horizonte del parque, ya pensando en su primer día de clases en la facultad de Medicina.