En la provincia de Cuenca, una explotación ganadera de carácter familiar ha llamado la atención al afirmar que, pese a su esfuerzo diario, la producción de carne de cabra en España no cubre el consumo interno. Con un rodeo de aproximadamente 1.500 animales, la empresa, dirigida por tres generaciones de la misma familia, se dedica principalmente a la cría de cabras para carne, complementando su actividad con la venta de leche y productos derivados. Esta declaración surge en un contexto de aumento de las importaciones de carne de pequeño rumiante y de un debate creciente sobre la autosuficiencia alimentaria del país.

Origen y trayectoria de la empresa familiar

La explotación se fundó en los años 70, cuando el abuelo de los actuales propietarios decidió convertir una parcela de tierra de secano en un pasto para cabras. Desde entonces, el modelo de gestión se ha mantenido cercano al territorio: el alimento base proviene de los propios pastos de la zona, complementado con forrajes cultivados en explotaciones cercanas y, en períodos de sequía, con piensos adquiridos de proveedores regionales. La transmisión del conocimiento se ha hecho de forma práctica, con los hijos aprendiendo a manejar el rebaño, a controlar los partos y a gestionar la sanidad animal bajo la supervisión de los mayores.

Actualmente, la empresa cuenta con un equipo de diez personas, incluyendo a los propietarios, dos veterinarios que visitan semanalmente y personal encargado del ordeño, la alimentación y el mantenimiento de las instalaciones. La producción anual ronda los 120.000 kilogramos de carne de cabra, destinada principalmente a mercados locales y a canales de distribución especializada en productos de proximidad.

Situación actual de la producción de carne de cabra en España

Según datos oficiales del sector ganadero, la cabaña nacional de cabras destinadas a producción de carne supera ligeramente el millón de cabezas, pero la mayor parte se orienta a la producción de leche y a la cría de animales de reemplazo. La carne de cabra representa menos del 5 % del total de carne consumida en el país, mientras que la demanda interna, impulsada por comunidades inmigrantes y por un creciente interés en carnes alternativas, supera con creces la oferta disponible.

Esta brecha se refleja en las estadísticas de importación: en los últimos cinco años, España ha incrementado la entrada de carne de cabra y de oveja en más del 30 %, proveniente principalmente de países de Europa del Este y del norte de África. Los responsables de la empresa familiar señalan que, aunque el precio de la carne importada suele ser más bajo, la calidad y la trazabilidad de los productos locales son ventajas que podrían aprovecharse si se incrementara la producción nacional.

Desafíos del sector ganadero de cabras

Los obstáculos que limitan el crecimiento de la producción de carne de cabra son múltiples y, en muchos casos, estructurales:

  • Limitaciones de pastizales: La disponibilidad de tierras de pasto adecuadas se ha visto reducida por la expansión de cultivos de regadío y por la urbanización en zonas periurbanas.
  • Costes de producción: El precio de los piensos, la medicación veterinaria y la mano de obra ha aumentado de forma sostenida, mientras que los precios de venta en el mercado no han seguido la misma tendencia.
  • Falta de incentivos específicos: Aunque existen ayudas generales para la ganadería extensiva, los programas destinados a mejorar la genética de razas cárnicas o a incentivar la transformación artesanal son escasos y poco conocidos.
  • Percepción del consumidor: La carne de cabra aún es considerada por algunos sectores como un producto de nicho, lo que dificulta su presencia en grandes cadenas de distribución.

En la explotación de Cuenca, los propietarios han intentado mitigar algunos de estos factores mediante la rotación de pastos, la siembra de leguminosas para mejorar la calidad del forraje y la venta directa a través de ferias locales y plataformas de comercio electrónico. No obstante, reconocen que sin un apoyo más decidido a nivel autonómico y nacional, el aumento significativo de la producción resulta difícil de alcanzar.

Perspectivas y posibles soluciones

Los responsables de la empresa proponen varias líneas de acción para acercar la producción nacional al nivel de consumo:

  • Creación de marcas colectivas que agrupen a pequeños productores y faciliten el acceso a mercados más amplios.
  • Desarrollo de programas de mejora genética enfocados en aumentar el rendimiento cárnico sin perder la rusticidad propia de las razas autóctonas.
  • Incentivos fiscales y subvenciones destinadas a la instalación de infraestructuras de ordeño y sacrificio cercanas a las zonas de producción, reduciendo así los costes de transporte y mejorando la trazabilidad.
  • Campañas de información dirigidas a consumidores y a la hostelería para destacar las propiedades nutricionales y el bajo impacto ambiental de la carne de cabra frente a otras proteínas animales.

El mensaje que la empresa quiere transmitir es claro: el potencial existe, pero se necesita un esfuerzo coordinado entre administraciones, productores y consumidores para transformar ese potencial en una realidad que reduzca la dependencia de las importaciones y fortalezca la economía rural.