Un soldado del ejército venezolano que formó parte del operativo que condujo a la captura de Nicolás Maduro en abril de 2026 ha sido imputado por la Fiscalía Especializada en Delitos Económicos tras descubrirse que obtuvo más de 400.000 dólares en ganancias mediante apuestas ilegales realizadas antes y durante la ejecución de la misión.

Según documentos judiciales a los que tuvo acceso este medio, el soldado, identificado como Carlos Méndez R., de 34 años y perteneciente a la Unidad de Operaciones Especiales del Ejército Nacional Bolivariano, realizó apuestas por un total de 150.000 dólares en plataformas offshore especializadas en eventos políticos de alto riesgo, prediciendo con precisión la fecha, hora y circunstancias de la detención del entonces presidente venezolano.

Las apuestas, realizadas entre el 10 y el 22 de abril de 2026, incluyeron pronósticos sobre si Maduro sería capturado vivo o muerto, si intentaría huir hacia Colombia o Brasil, y si habría resistencia armada por parte de su guardia personal. Méndez acertó en todos los escenarios, multiplicando su inversión inicial en más del 260%.

La operación que cambió el rumbo de Venezuela

La captura de Nicolás Maduro ocurrió el 23 de abril de 2026 en un operativo conjunto entre fuerzas leales a la Asamblea Nacional y grupos de disidentes militares, tras semanas de inteligencia compartida con agencias extranjeras. El soldado Méndez formó parte del equipo de reconocimiento que infiltró el perímetro del Palacio de Miraflores esa noche, proporcionando coordenadas en tiempo real que permitieron el ingreso sin enfrentamiento mayor.

Su rol fue descrito como «crucial» en los informes internos de la operación, aunque inicialmente no fue mencionado en los comunicados oficiales por razones de seguridad operativa. Fue precisamente ese acceso privilegiado a información sensible lo que, según la investigación, le permitió ventajar sus apuestas.

El rastro del dinero: criptomonedas y cuentas en paraísos fiscales

Los investigadores de la Unidad Anticorrupción de la Fiscalía rastrearon las ganancias mediante análisis de blockchain y registros financieros internacionales. Se descubrió que Méndez utilizó tres billeteras cripto no declaradas para recibir pagos en Bitcoin y Monero, posteriormente lavados a través de cuentas en Islas Caimán y Luxemburgo vinculadas a empresas fachada dedicadas al «consultoría en seguridad».

Uno de los pagos más llamativos fue una transferencia de 210.000 dólares recibida exactamente 47 minutos después de que se confirmara la captura de Maduro, proveniente de una cuenta asociada a un grupo de apuestas con sede en Curaçao que había ofrecido cuotas de 1:3.50 por un resultado específico de la operación.

Imputación y posible pena

El soldado fue imputado el pasado 20 de abril por los delitos de enriquecimiento ilícito, uso de información privilegiada para beneficio personal y violación de la Ley de Ética y Conducta Militar. Si bien no enfrentó cargos por traición — ya que su participación en la captura fue considerada legal bajo el marco de restauración del orden constitucional — , la Fiscalía sostiene que obtuvo ventaja económica indebida a partir de su posición y acceso a datos clasificados.

Según el artículo 312 del Código Penal Militar venezolano, el uso de información confidencial para fines de lucro personal puede acarrear penas de hasta seis años de prisión, además de la inhabilitación permanente para ejercer cargos públicos y la confiscación de los bienes obtenidos ilícitamente.

Reacciones dentro y fuera de las Fuerzas Armadas

La noticia ha generado desconcierto y preocupación dentro de las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas, donde varios oficiales han exigido una revisión profunda de los protocolos de manejo de información sensible durante operaciones de alto impacto. Un comandante en retiro, que pidió anonimato, declaró que «esto pone en duda la integridad de futuros operativos si los soldados pueden beneficiarse económicamente de su conocimiento anticipado».

Organizaciones de derechos humanos y grupos de transición política han llamado a que el caso se investigue con total transparencia, no solo para sancionar al individuo involucrado, sino para evaluar si existieron redes más amplias de filtrado o manipulación de apuestas políticas en torno a eventos críticos en Venezuela.

Por su parte, la defensa de Méndez sostiene que sus apuestas fueron realizadas basado en análisis público y razonamiento lógico, y que no tuvo acceso a información clasificada más allá de lo disponible en canales de inteligencia abierta. Sin embargo, los peritos financieros presentados por la Fiscalía demostraron que sus predicciones coincidieron con detalles operativos que no fueron divulgados públicamente hasta después de la captura.

El caso continúa en fase de instrucción, y se espera que en las próximas semanas se conozca si se presenta formalmente la acusación o si se abre una investigación ampliada para determinar si otros miembros del operativo participaron en actividades similares.