En los lineales de pescadería de Mercadona es habitual ver que el pescado se presenta en dos tipos de contenedores: cajas azules y cajas verdes. Esta distinción no es arbitraria; forma parte de un sistema interno de identificación que la cadena de supermercados ha implementado para garantizar la trazabilidad, el control de calidad y una correcta gestión de la cadena de frío. A continuación se explica el origen y la función de este código de colores, así como su repercusión tanto en la operativa interna como en la experiencia del cliente.

El sistema de codificación de colores en Mercadona

Mercadona trabaja con un amplio surtido de productos frescos que requiere un control riguroso de temperatura y tiempo de exposición. Para facilitar el trabajo de sus empleados en los almacenes y en las tiendas, la compañía ha adoptado un código de colores sencillo y visualmente inmediato. Cada color está asociado a un estado o a un destino concreto del producto dentro del proceso logístico.

En el caso del pescado, las cajas azules suelen identificar aquellos lotes que están listos para ser puestos a la venta directa en mostrador, es decir, que han pasado los controles de frescura y que se mantienen bajo refrigeración estándar. Las cajas verdes, por su parte, se utilizan para lotes que requieren un tratamiento adicional antes de su exposición al público, como un proceso de descongelado controlado, un marinado ligero o una fase de maduración que mejora ciertas características organolépticas.

Esta diferenciación permite que los responsables de reposición y los pescaderos de cada establecimiento actúen de forma rápida y sin ambigüedades, reduciendo el riesgo de errores humanos y asegurando que cada pieza de pescado reciba el manejo adecuado según su estado.

¿Por qué se eligieron exactamente el azul y el verde?

La elección de estos dos colores responde a criterios de visibilidad y contraste dentro del entorno de una tienda. Tanto el azul como el verde son tonalidades que destacan frente al fondo blanco o gris de los estantes y de los equipos de refrigeración, lo que facilita su identificación a distancia, incluso bajo la iluminación típica de los lineales de pescadería.

Además, el azul se asocia culturalmente con la noción de frescura y limpieza, mientras que el verde suele vincularse a procesos naturales o a productos que están en una fase de preparación. Esta asociación inconsciente ayuda a reforzar, de forma no verbal, la información que el personal necesita transmitir al cliente sobre el estado del producto.

Impacto en la experiencia del cliente

Para el consumidor, la presencia de cajas de colores diferentes puede pasar desapercibida, pero su efecto es indirectamente positivo. Al garantizar que el pescado que llega al mostrador esté en el punto óptimo de frescura, se reduce la probabilidad de encontrar piezas con olores desagradables o texturas poco agradables. Asimismo, la separación evita la mezcla accidental de lotes que están en distintas fases de tratamiento, lo que preserva la integridad de cada presentación (por ejemplo, pescado listo para asar versus pescado que va a ser marinado en casa).

En la práctica, un cliente que se acerca al mostrador de pescadería ve siempre productos bien ordenados, con etiquetas claras y una exposición que respeta la cadena de frío. Esta percepción de orden y cuidado contribuye a generar confianza en la marca y a fomentar la recompra.

Beneficios para la cadena de suministro

Desde el punto de vista logístico, el uso de cajas de colores simplifica varias operaciones clave:

  • Recepción y almacenamiento: Los operarios del centro de distribución pueden dirigir cada palet a la zona de refrigeración adecuada sin necesidad de leer etiquetas extensas.
  • Preparación de pedidos: Al armar los carros para las tiendas, el personal selecciona rápidamente las cajas que corresponden a cada pedido, agilizando el proceso de reposición.
  • Control de calidad: Los encargados de inspección pueden verificar visualmente que los lotes verdes no se mezclen con los azules antes de su salida al mostrador, actuando como un punto de control adicional.
  • Reducción de mermas: Al evitar confusiones en el manejo, disminuye el riesgo de que un producto se mantenga fuera de su rango de temperatura óptimo, lo que se traduce en menos pérdidas por deterioro.

Estas mejoras operativas tienen un efecto cadena: mejor gestión de inventarios, mayor rotación de productos frescos y, en última instancia, una oferta más atractiva para el consumidor.

Adaptación y evolución del sistema

Mercadona revisa periódicamente sus protocolos de identificación para adaptarse a cambios en su surtido o a nuevas normativas de seguridad alimentaria. Aunque actualmente el esquema de azul y verde es el predominante para el pescado, la compañía ha utilizado códigos similares en otras categorías, como frutas y verduras o productos precocidos, siempre con el objetivo de crear un lenguaje visual uniforme que trascienda la necesidad de leer texto en cada etiqueta.

La flexibilidad del sistema permite que, si en el futuro se introducen nuevos tratamientos o se amplía la gama de productos marinos, se puedan añadir otros colores o combinar los existentes con símbolos adicionales, sin perder la claridad que ha caracterizado a esta práctica desde su implementación.

En resumen, la separación del pescado en cajas azules y verdes en Mercadona responde a una estrategia de identificación visual que mejora la eficiencia interna, asegura la calidad del producto y, por ende, refuerza la satisfacción del cliente. Aunque pueda parecer un detalle menor, es un ejemplo de cómo pequeños detalles logísticos pueden tener un impacto significativo en la percepción de frescura y confianza que los consumidores asocian con la cadena.