De la inactividad en LaLiga al llamado de la selección
Durante la primera mitad de la temporada 2025‑2026, Dominik Livakovic vivió una situación poco habitual para un portero de su categoría: permaneció fuera de los planes del Girona y no disputó ni un solo minuto en LaLiga. El técnico del conjunto catalán optó por otras opciones bajo los palos, dejando al croata en una posición de espera que puso a prueba su mentalidad y su profesionalismo.
Esta etapa de silencio en los clubes suele ser un punto de inflexión para muchos futbolistas. Algunos se desmotivan, otros la aprovechan para trabajar aspectos técnicos y tácticos que, en el ritmo frenético de los partidos, suelen quedar en segundo plano. Livakovic decidió enfocarse en su preparación física, en la lectura de juego y en mantener la rutina de entrenamientos al máximo nivel, consciente de que cualquier oportunidad llegaría cuando menos se esperara.
El regreso a la selección: un escenario que conoce bien
Cuando el seleccionador croata Zlatko Dalic convocó a Livakovic para los partidos de la fase de clasificación y los amistosos de preparación, el guardameta vio en la llamada una oportunidad para demostrar que su nivel no había decayedo. La selección nacional ha sido, históricamente, un refugio para jugadores que buscan reencontrarse con su mejor versión, y Livakovic no fue la excepción.
El arquero declaró en la previa del encuentro contra Inglaterra que le gusta afrontar "los partidos grandes", esas citas donde la presión es máxima y cada acción puede cambiar el devenir del encuentro. Esa mentalidad le permitió enfocarse en el presente, dejando atrás la frustración de los meses sin minutos en Girona.
Croacia vs. Inglaterra: una actuación bajo los focos
El partido disputado el 12 de junio de 2026 terminó con una derrota 4-2 a favor de Inglaterra, pero la actuación de Livakovic en el segundo tiempo fue ampliamente comentada por analistas y aficionados. Tras el gol inicial de Bellingham, Croacia se vio obligada a arriesgar más en defensa, lo que aumentó el número de disparos que tuvieron que enfrentar.
Durante esos 45 minutos, el portero croata realizó siete paradas, varias de ellas de alto riesgo. Entre las intervenciones más destacadas se encuentran:
- Una reacción rápida a un remate de O'Reilly tras un saque de esquina, desviando el balón hacia fuera del área con una mano firme.
- Un mano a mano contra Spence en el minuto 84, donde Livakovic achicó el espacio y bloqueó el disparo con el pie izquierdo.
- Una estirada impresionante para impedir un cabezazo de Kane que se dirigía al ángulo superior derecho.
Estas acciones no solo mantuvieron a Croacia en el partido hasta el último minuto, sino que también evidenciaron que el portero había recuperado la agilidad y la concentración que lo caracterizaron en anteriores mundiales.
"Me gustan los partidos grandes": la filosofía de Livakovic
Al ser preguntado sobre su motivación, Livakovic respondió con sinceridad: "Me gustan los partidos grandes. Es en esos momentos donde sientes que todo el trabajo de entrenamiento tiene sentido". Esta frase resume su enfoque competitivo: busca los desafíos que exigen lo máximo de sus habilidades, ya sea en un partido de liga, en una fase de eliminatoria o en un amistoso de alto nivel.
El portero explicó que, tras su etapa sin minutos en Girona, volvió a valorar cada oportunidad de competir, entendiendo que la constancia y la preparación son las claves para estar listo cuando el entrenador decida apostar por él. Su mentalidad se centra en controlar lo que puede controlar: su posición, su lectura del juego y su reacción frente al balón.
Mirada al futuro: objetivos personales y de equipo
Con la vista puesta en los próximos compromisos de la selección, Livakovic afirma que su objetivo es seguir siendo una pieza fiable bajo los palos y aportar la experiencia necesaria para guiar a los más jóvenes. A nivel de club, espera que la situación en Girona evolucione y que pronto tenga la oportunidad de demostrar su valía también en LaLiga.
Mientras tanto, el arquero croata continúa trabajando día a día, consciente de que los "partidos grandes" seguirán apareciendo en su camino y que, cada vez que se vista la camiseta de su país, buscará dejar una marca que recuerde por qué es considerado uno de los guardametas más destacados de su generación.