La PAU vasca en el centro de una nueva disputa lingüística
En junio de 2026, la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU) del País Vasco vuelve a estar en el foco de la agenda pública, no tanto por sus contenidos académicos como por el idioma en el que se planteará. Los partidos nacionales y las instituciones vascas han reabierto la conversación sobre cuál debe ser la lengua vehicular de la prueba, un tema que, aunque latente desde hace años, ha adquirido una nueva intensidad tras las últimas semanas antes de la convocatoria oficial.
Orígenes de la controversia
La PAU vasca, a diferencia de otras comunidades autónomas, permite que los estudiantes elijan entre realizar las pruebas en euskera o en castellano. Esta doble opción fue introducida a principios de la década de 2010 como respuesta a la demanda de garantizar el derecho a la educación en la lengua propia. Sin embargo, en los últimos cursos se ha observado un descenso sostenido del porcentaje de alumnado que opta por el euskera, situándose actualmente alrededor del 32 % según los últimos datos publicados por el Departamento de Educación.
Este descenso ha reactivado el debate entre quienes defienden mantener la libre elección y quienes abogan por establecer una lengua única para garantizar la igualdad de condiciones en el acceso a la universidad. Los primeros argumentan que limitar la opción vulneraría el Estatuto de Autonomía y la normativa de protección del euskera; los segundos señalan que la fragmentación lingüística dificulta la comparabilidad de los resultados y crea una percepción de ventaja o desventaja injusta entre los estudiantes.
Posturas políticas y sociales
En el Parlamento Vasco, los partidos nacionalistas (PNV y EH Bildu) han presentado una proposición no de ley que insta al Gobierno vasco a preservar la opción bilingüe y a reforzar los recursos de preparación en euskera para los alumnos. Por su parte, las formaciones estatalistas (PP y PSOE) han registrado una iniciativa que propone evaluar la posibilidad de establecer una prueba única en castellano, argumentando que ello facilitaría la movilidad estudiantil y la igualdad de trato en el ámbito nacional.
Más allá de los escaños, las asociaciones de familias y de profesorado han organizado mesas redondas en Bilbao, Vitoria-Gasteiz y San Sebastián. En esas jornadas, docentes de lengua y literatura han destacado la importancia de que los exámenes evalúen las competencias y no el idioma en el que se expresen, mientras que representantes de asociaciones de padres han manifestado preocupación por el posible impacto negativo en la motivación de los alumnos que estudian en modelos de inmersión lingüística.
Implicaciones para el sistema educativo
Cualquier cambio en la configuración lingüística de la PAU tendría efectos en cadena a lo largo del itinerario formativo. Los centros que ofrecen el modelo D (enseñanza íntegramente en euskera) podrían ver alterada su tasa de éxito en la prueba, lo que a su vez influiría en la percepción de las familias sobre la viabilidad de dicho modelo. Asimismo, los recursos destinados a la preparación específica en euskera —tutorías, materiales y plataformas online— podrían requerir una reorientación o un aumento según la dirección que adopte la decisión.
Los expertos en evaluación educativa advierten que, antes de modificar el idioma de la prueba, es necesario realizar estudios de equivalencia que garanticen que los resultados obtenidos en una lengua u otra sean comparables en términos de dificultad y validez. Hasta la fecha, los estudios piloto realizados en otras comunidades autónomas han mostrado variaciones modestas, pero los contextos sociolingüísticos del País Vasco presentan particularidades que hacen imprescindible un análisis propio.
El camino hacia una decisión
El Departamento de Educación del Gobierno vasco ha anunciado la apertura de un periodo de consulta pública que se extenderá hasta finales de septiembre de 2026. Durante ese plazo, se recogerán aportaciones de sindicatos, asociaciones de estudiantes, expertos en lingüística y representantes universitarios. El objetivo declarado es elaborar un informe que sirva de base para una posible reforma del reglamento de la PAU, cuyo texto definitivo se espera conocer antes de fin de año.
Mientras tanto, los estudiantes que se presentarán a la prueba en la convocatoria de junio de 2027 seguirán teniendo la opción de elegir el idioma, tal como establece la normativa vigente. La incertidumbre, sin embargo, ya está presente en los centros educativos, donde los tutores informan de un aumento en las consultas sobre qué lengua preparar con mayor antelación.
Reflexión final
La batalla lingüística que se avecina alrededor de la PAU vasca no es solo una cuestión de formato de examen; refleja el diálogo continuo sobre el lugar del euskera en la sociedad vasca y el equilibrio entre la preservación de la identidad cultural y la garantía de igualdad de oportunidades en un marco educativo común. El desenlace de este proceso tendrá repercusiones que trascienden el aula y que influirán en la configuración del modelo lingüístico de la educación en el País Vasco durante los próximos años.