El James Webb ha vuelto a sorprender al mundo de la astronomía al observar, el 5 de mayo de 2026, una galaxia extremadamente antigua que ya no gira. El hallazgo se realizó desde la órbita L2, donde el observatorio espacial apunta sus instrumentos infrarrojos hacia una región del cielo conocida como el Cúmulo de Hubble Deep Field Norte. Los científicos explican que la ausencia de rotación en una galaxia tan joven rompe con los modelos convencionales de cómo se forman y evolucionan los sistemas galácticos.

El hallazgo inesperado

Durante una campaña de observación dedicada a mapear la estructura de galaxias formadas menos de 600 millones de años después del Big Bang, el equipo de la NASA detectó una firma espectral atípica. En lugar de los patrones de desplazamiento Doppler que indican movimiento giratorio, la luz de la galaxia mostraba una distribución casi estática. Este fenómeno, nunca antes visto en una galaxia tan primitiva, provocó una ola de emoción y escepticismo entre los astrónomos.

Cómo detectó Webb la ausencia de rotación

El instrumento NIRSpec del telescopio, capaz de descomponer la luz en cientos de líneas espectrales, reveló que los emisores de hidrógeno y oxígeno estaban alineados sin la típica inclinación que sugiere rotación. Además, el módulo MIRI confirmó que la distribución de polvo interestelar era homogénea, sin los brazos espirales que suelen generar gradientes de velocidad. La combinación de datos infrarrojos y espectroscópicos permitió a los investigadores descartar errores de calibración y confirmar que la galaxia, designada JW‑G001, realmente había dejado de girar.

Implicaciones para la teoría de formación de galaxias

Hasta ahora, la mayoría de los modelos cosmológicos describen a las primeras galaxias como estructuras turbulentas que, a través de la conservación del momento angular, desarrollan una rotación constante. La existencia de JW‑G001 sugiere que, bajo ciertas condiciones, el momento angular puede disiparse mucho antes de lo previsto. Esto plantea preguntas sobre los procesos que regulan la transferencia de energía en el universo temprano.

Modelos tradicionales vs. la nueva evidencia

Los modelos clásicos, basados en la colisión de cúmulos de gas y la interacción con la materia oscura, predicen una rotación sostenida durante cientos de millones de años. La observación de una galaxia sin rotación implica que alguno de estos mecanismos podría haber sido más eficiente en la extracción de momento angular, o que factores externos, aún no considerados, jugaron un papel decisivo.

Posibles explicaciones científicas

Los investigadores han propuesto varias hipótesis para explicar este fenómeno. A continuación, se presentan las ideas más discutidas:

  • Fricción con la materia oscura: una interacción más fuerte de la materia bariónica con halos de materia oscura densos podría haber absorbido el momento angular.
  • Colisiones tempranas: un choque violento con otra proto‑galaxia podría haber redistribuido la energía cinética, anulando la rotación.
  • Viento galáctico intensificado: ráfagas de radiación y partículas expulsadas por estrellas masivas podrían haber frenado el giro de la galaxia.
  • Desaceleración gravitacional: la presencia de un agujero negro supermasivo en el centro, que absorbe rápidamente el gas giratorio.

Fricción con la materia oscura

En esta hipótesis, la densidad del halo de materia oscura alrededor de JW‑G001 sería inusualmente alta. La interacción gravitacional entre el gas caliente y el halo podría haber generado una fricción efectiva, disipando el momento angular y provocando una desaceleración abrupta. Simulaciones recientes sugieren que, bajo ciertas condiciones, la materia oscura puede actuar como un “freno” más potente de lo que se pensaba.

Colisiones tempranas

Otra posibilidad es que JW‑G001 haya experimentado una colisión con una proto‑galaxia de masa comparable. Los choques a alta velocidad pueden convertir la energía rotacional en calor y turbulencia, dejando una estructura más esférica y sin movimiento giratorio perceptible. Los datos de densidad estelar de la galaxia muestran una distribución centralizada que respalda esta idea.

Viento galáctico intensificado

Las primeras generaciones de estrellas masivas generan vientos estelares extremadamente potentes. Si JW‑G001 albergó una población abundante de estrellas de tipo O y B, sus vientos podrían haber expulsado gran parte del gas giratorio, reduciendo el momento angular del sistema. La presencia de líneas de emisión de oxígeno altamente ionizado en el espectro sugiere una actividad estelar intensa.

Próximos pasos de la investigación

El descubrimiento ha motivado una serie de campañas de seguimiento. Los científicos planean usar tanto el James Webb como el futuro telescopio Nancy Grace Roman para observar galaxias similares en diferentes etapas de su evolución. Además, los equipos de simulación computacional están ajustando sus modelos para incluir los procesos de fricción con materia oscura y vientos galácticos extremos.

Observaciones complementarias

Se programaron observaciones con el espectrógrafo NIRSpec en modo de alta resolución para medir con mayor precisión los perfiles de líneas de emisión. Simultáneamente, el instrumento NIRCam capturará imágenes de alta resolución que podrían revelar estructuras internas ocultas, como posibles núcleos activos o remanentes de colisiones.

Simulaciones por computadora

Los grupos de teoría cosmológica están ejecutando simulaciones de gran escala que incorporan interacciones más complejas entre gas, estrellas y materia oscura. Estas simulaciones buscarán reproducir una galaxia que pierda su rotación en menos de 300 millones de años, proporcionando un marco para comparar con los datos reales.

El hallazgo de JW‑G001 abre una ventana inesperada al pasado del universo, recordándonos que, incluso con instrumentos tan avanzados como el James Webb, el cosmos sigue guardando sorpresas que pueden cambiar nuestras teorías fundamentales. Cada nuevo dato alimenta la curiosidad y nos impulsa a seguir explorando los límites de la ciencia.