El tercer enfrentamiento de la final de la OK Liga 2026 entre el Deportivo Liceo y el Igualada Rigat se convirtió en un punto de inflexión para la serie. Tras perder los dos primeros encuentros en el Palacio de los Deportes de Riazor por un contundente 8-2 en cada uno, el conjunto catalán necesitaba una reacción inmediata para evitar el barrido y seguir con vida en la lucha por el título. El partido se disputó el 19 de junio de 2026 en el Polideportivo Les Comes, feudo del Igualada, ante una afición que llenó las gradas con la ilusión de ver a su equipo dar la vuelta a la eliminatoria.
Un comienzo ajustado y el gol del Liceo
Desde el primer minuto, el Liceo mostró por qué había terminado la fase regular como el mejor equipo de la liga. Su presión alta y su velocidad en los traslados dificultaron la salida de balón del Igualada. A los 27 minutos, el internacional español Nil Cervera recibió un pase en profundidad dentro del área y, con un disparo cruzado, puso el 0-1 en el marcador. El gol llegó justo antes del descanso y pareció encaminar al conjunto gallego hacia una tercera victoria consecutiva que habría puesto fin a la serie.
El Igualada, sin embargo, no se dejó intimidar. En el vestuario, el entrenador Marc Muntané enfatizó la necesidad de mantener la calma, recuperar la posesión y buscar los espacios que el Liceo dejaba al subir sus líneas. El mensaje fue claro: atacar con verticalidad y aprovechar los contraataques.
La reacción fulminante del Igualada
El segundo tiempo comenzó con una intensidad renovada por parte del equipo local. A los 48 minutos, Matías Pascual recibió el balón en el borde del área, se giró y lanzó un potente derechazo que se coló por la escuadra derecha, empatando el partido a 1-1. El gol despertó al Polideportivo Les Comes, que comenzó a corear el nombre de su equipo con renewed vigor.
Solo dos minutos después, Miguel Cañadillas aprovechó un error en la salida del Liceo, robó el balón en medio campo y, tras una rápida combinación con Biel Llanes, definió con un toque sutil por bajo el portero, poniendo el 2-1 a favor del Igualada. La respuesta del Liceo fue tímida; sus intentos de recuperar el control se vieron frustrados por una defensa catalana bien organizada y por la presión alta que el Igualada impuso en todo el campo.
El tercer gol llegó en el minuto 55. Biel Llanes, después de recibir un pase en profundidad desde la banda izquierda, se internó en el área y, con un disparo cruzado de izquierda a derecha, venció al portero gallego, aumentando la ventaja a 3-1. El estadio estalló en una ovación que resonó por toda la ciudad.
Para cerrar la remontada, a los 62 minutos, Alex Cardil culminó una jugada de equipo tras una serie de pases rápidos en el medio campo. Cardil recibió el balón en el vértice del área, se abrió espacio con un cambio de ritmo y lanzó un tiro potente que se introdujo por el poste izquierdo, dejando el marcador 4-1. El Liceo, ahora obligado a arriesgar, dejó espacios en defensa que el Igualada supo explotar.
El último tanto del partido llegó en el minuto 78, cuando tras un córner ejecutado por el lado derecho, el balón cayó en el segundo poste donde Matías Pascual, de nuevo aparecido, remató de cabeza para fijar el 5-2 definitivo. Con este resultado, el Igualada no solo ganó el tercer partido, sino que también devolvió la esperanza a sus seguidores y forzó un cuarto encuentro que se jugará nuevamente en Les Comes.
Análisis del desempeño y claves del triunfo
El triunfo del Igualada se sustentó en varios factores clave. En primer lugar, la capacidad de reacción anímica tras el gol de Cervera demostró la madurez del grupo; no se dejaron llevar por la frustración y mantuvieron la fe en su plan de juego. En segundo lugar, la efectividad en las transiciones fue determinante: de los cinco goles, cuatro surgieron de recuperaciones en medio campo o de jugadas a balón parado, lo que evidenció una buena lectura del juego y una ejecución precisa.
Defensivamente, el equipo de Muntané logró reducir significativamente las oportunidades del Liceo en el segundo tiempo. Aunque el conjunto gallego siguió teniendo posesión, la presión alta y el bloque medio bajo del Igualada limitaron los espacios para los delanteros coruñeses, forzando tiros lejanos o pases imprecisos. El portero local, aunque no tuvo que realizar intervenciones espectaculares, estuvo seguro en los momentos críticos y transmitió confianza a la defensa.
Por otro lado, la profundidad del banquillo resultó vital. Los cambios introducidos en el minuto 60 aportaron frescura y permitieron mantener el ritmo alto durante los últimos veinte minutos, algo que el Liceo, pese a su calidad, no pudo igualar debido al desgaste acumulado de los dos primeros partidos.
Mirada al cuarto partido y el sueño de la segunda corona
Con la serie ahora empatada a dos victorias por lado, el cuarto enfrentamiento se perfila como el más decisivo de la eliminatoria. El Igualada llega con la moral reforzada y la conciencia de que puede imponer su ritmo en su propio feudo. El Liceo, aunque sigue siendo favorito por su rendimiento durante la temporada regular, sabe que cualquier error podría llevar la serie a un quinto y definitivo partido en Riazor.
Los aficionados del Igualada sueñan con volver a levantar el trofeo de la OK Liga, un logro que no se consigue desde 1997, cuando el equipo celebró su primera y hasta ahora única corona. La distancia de casi tres décadas añade un componente emocional a la serie: cada pase, cada gol y cada defensa se vive con la intensidad de quien busca romper una larga espera.
El próximo encuentro promete ser una batalla táctica donde ambos entrenadores intentarán ajustar sus esquemas. El Igualada probablemente seguirá apostando por la presión alta y las transiciones rápidas, mientras que el Liceo buscará recuperar el control del balón y explotar la velocidad de sus extremos en los espacios que pueda dejar el rival.
En resumen, la victoria 5-2 del Igualada sobre el Liceo no solo evitó el barrido, sino que reavivó la ilusión de toda una ciudad y de un club que lleva casi treinta años esperando volver a lo más alto del hockey patín español. La serie sigue viva y el próximo capítulo se escribirá nuevamente en el Polideportivo Les Comes, donde cada minuto podrá acercar al Igualada a su segunda OK Liga.