El triunfo en París

En una jornada lluviosa que marcó la última jornada del torneo, Horacio Zeballos y Marcel Granollers alzaron nuevamente la copa de dobles en Roland Garros, reafirmando su dominio en la superficie de tierra batida. La pareja, que ya había levantado el trofeo en ediciones anteriores, mostró una vez más por qué es considerada una de las duplas más consistentes del circuito.

Camino a la final

Desde la primera ronda, Zeballos y Granollers demostraron un nivel de juego sólido, venciendo a parejas que llegaban con aspiraciones de sorpresa. En los octavos de final superaron a un dúo francés que contó con el apoyo del público, mientras que en los cuartos derrotaron a los cabezas de serie número ocho tras un partido que se decidió en el súper tie‑break.

En la semifinal, el enfrentamiento contra los campeones del Abierto de Australia puso a prueba su resistencia mental. Tras perder el primer set, la pareja sudamericano‑europea ajustó su posición en la red, incrementó la agresividad en el saque y logró remontar con un marcador de 4‑6, 6‑3, 10‑6 en el desempate.

La final: resistencia y estrategia

La final los puso frente a una pareja de especialistas en tierra batida que había llegado invicta hasta ese punto. Desde el comienzo, Zeballos y Granollers impusieron su ritmo, variando entre golpes profundos y saques que obligaron a sus rivales a jugar desde la línea de fondo.

El primer set fue un intercambio de breaks que terminó 7‑5 a favor de la dupla sudamericana‑europea, gracias a un juego de red impecable en el último game. En el segundo manga, los rivales lograron igualar la presión y forzar un 6‑6 que llevó al tie‑break, donde la experiencia de Granollers en los puntos críticos marcó la diferencia.

Con el título asegurado, Zeballos y Granollers celebraron con un abrazo que reflejó años de trabajo conjunto, confianza mutua y una comprensión táctica que pocos logran replicar.

Qué significa este título para sus carreras

Este nuevo trofeo de Grand Slam suma otro hito a un palmarés que ya incluye múltiples títulos ATP y una presencia constante en los primeros puestos del ranking de dobles. Para Zeballos, representa la consolidación de su estatus como uno de los mejores especialistas argentinos en la disciplina, mientras que para Granollers refuerza su legado como uno de los españoles más exitosos en la era abierta.

Además, la victoria refuerza la idea de que la pareja puede competir eficazmente en todas las superficies, algo que pocos dúos logran mantener a lo largo de varios años. Su capacidad para adaptar el juego a las condiciones cambiantes de Roland Garros –desde la humedad hasta la velocidad de la pelota– fue clave para superar a rivales especializados.

Reacciones y legado

Los comentarios tras el partido destacaron la comunicación casi telepathica entre ambos jugadores. Entrenadores y analistas resaltaron que su éxito no depende únicamente del talento individual, sino de una planificación conjunta que incluye sesiones de video, estrategias de saque y ejercicios de volea específicos para tierra batida.

En las redes sociales, fanáticos de Argentina y España inundaron las plataformas con mensajes de felicitación, recordando momentos icónicos de sus anteriores triunfos y anticipando futuros desafíos en Wimbledon y el US Open. Otros tenistas del circuito también elogiaron la profesionalidad y el espíritu deportivo que la dupla muestra en cada encuentro.

Con este título, Zeballos y Granollers no solo añaden una nueva estrella a su historial, sino que envían un mensaje claro al resto del circuito: la pareja sigue siendo un referente de excelencia y sigue lista para pelear por los máximos honores en cualquier torneo del calendario.

  • Más de 20 títulos ATP en dobles obtenidos conjuntamente.
  • Cuatro apariciones en finales de Grand Slam antes de este triunfo.
  • Consistencia en el top 5 del ranking de dobles durante las últimas tres temporadas.