Gonzalo Crespo, el alumno con mejor nota de la PAU 2019 en Aragón ahora trabaja en Holanda: "Mis padres me animaron mucho a salir fuera"

Gonzalo Crespo, de 22 años, se convirtió en el estudiante más destacado de la prueba de acceso a la universidad (PAU) en Aragón en 2019, obteniendo una calificación perfecta que le valió la atención de medios y universidades. Tres años después, el joven zaragozano ha dejado atrás la vida académica para incorporarse a una empresa tecnológica en Ámsterdam, donde afirma que el impulso de sus padres fue clave para dar el salto al extranjero.

De la PAU a la capital europea del café: el salto de Gonzalo

El 12 de junio de 2019, Gonzalo recibió la noticia que cambió su trayectoria: su nota de 14,0 sobre 14 en la PAU lo colocó como el mejor de su comunidad autónoma. La hazaña le abrió puertas a becas, programas de intercambio y la admiración de sus compañeros. Sin embargo, el joven nunca se conformó con el éxito local; su mirada siempre estuvo puesta en la internacionalización de su formación.

Un récord que marcó una generación

El año 2019 fue particularmente competitivo en Aragón. Más de 25.000 estudiantes presentaron la prueba y solo unos pocos lograron superar la barrera de los 13,5 puntos. Gonzalo, originario del barrio de San José en Zaragoza, se destacó no solo por su puntuación, sino por la constancia que mostró desde la secundaria, donde ya lideraba proyectos de robótica y debate.

Su familia, de clase media, siempre fomentó la educación como vía de movilidad social. "Desde pequeño mi madre me decía que el mundo era mucho más grande que nuestra ciudad", recuerda Gonzalo. Esa filosofía lo acompañó durante los años de estudio y se consolidó cuando, tras terminar el bachillerato, decidió iniciar la carrera de Ingeniería Mecánica en la Universidad de Zaragoza.

El camino académico: de Zaragoza a la Universidad de Eindhoven

Durante la primera fase de la carrera, Gonzalo participó en el programa Erasmus+ y pasó un semestre en la Universidad de Eindhoven, Países Bajos. Allí descubrió la cultura de la innovación abierta y la estrecha relación entre la academia y la industria. "Fue la primera vez que vi cómo una idea en el aula podía convertirse en un prototipo real en una empresa", asegura.

Al regresar a Zaragoza, su promedio se mantuvo entre 9,2 y 9,5, lo que le valió una beca de excelencia para continuar sus estudios de máster en Ingeniería de Energías Renovables en la misma universidad neerlandesa. La decisión de mudarse a Holanda no fue impulsiva; Gonzalo había investigado el ecosistema de startups verdes, los incentivos fiscales y la calidad de vida en Ámsterdam.

Una decisión impulsada por la familia

El apoyo familiar fue determinante. "Mis padres me animaron mucho a salir fuera. Sabían que, aunque era arriesgado, la experiencia internacional me daría una ventaja competitiva", explica Gonzalo en una entrevista realizada en su nuevo apartamento holandés, con vista al canal Singel.

Sus padres, Ana y Luis Crespo, también expresaron su orgullo. "Cuando le vimos la carta de aceptación de la universidad en Eindhoven, supimos que había tomado la decisión correcta. No se trata solo de estudiar, sino de crecer como persona", comenta su madre.

El papel de los padres en la movilidad internacional

El caso de Gonzalo refleja una tendencia creciente entre jóvenes españoles: la movilidad académica y laboral hacia el norte de Europa. Según datos del Ministerio de Educación, el número de estudiantes que eligen destinos como Holanda, Alemania y Dinamarca ha aumentado un 27 % en los últimos cinco años. Los padres, al ver los beneficios a largo plazo, están dispuestos a apoyar decisiones que antes consideraban arriesgadas.

  • Apoyo financiero: Becas, ahorros familiares y préstamos educativos.
  • Apoyo emocional: Acompañamiento en la adaptación cultural y lingüística.
  • Red de contactos: Conexiones con exalumnos y profesionales que facilitan la inserción laboral.

El reto profesional en Holanda

En agosto de 2025, Gonzalo firmó su primer contrato con EcoTech Solutions, una startup de Ámsterdam especializada en soluciones de energía sostenible para edificios inteligentes. Su puesto de ingeniero de desarrollo de productos le permite combinar conocimientos de mecánica, electrónica y gestión de proyectos.

El entorno laboral holandés, conocido por su flexibilidad y enfoque en la calidad de vida, ha sido una sorpresa agradable para Gonzalo. "Aquí la jornada se respeta, hay espacio para la creatividad y la empresa invierte en formación continua", afirma.

Primeros meses en la empresa de tecnología verde

Durante sus primeros tres meses, Gonzalo participó en el diseño de un sistema de calefacción solar para edificios de oficina. El proyecto, que involucró simulaciones CFD y pruebas de campo, le permitió aplicar directamente los conceptos aprendidos en su máster.

Además, la empresa le asignó un mentor, Jeroen van Dijk, ingeniero senior con más de 20 años de experiencia. "Jeroen me ha enseñado a pensar en la escalabilidad del producto, algo que en la universidad rara vez se discute", comenta Gonzalo.

Lecciones aprendidas y futuro

El joven zaragozano destaca tres aprendizajes clave:

  1. Adaptabilidad cultural: Aprender holandés básico y comprender la mentalidad de trabajo colaborativo.
  2. Gestión del tiempo: Equilibrar proyectos con la vida personal, aprovechando la política de "work‑life balance".
  3. Visión global: Entender cómo una solución local puede ser exportada a mercados internacionales.

Con miras al futuro, Gonzalo planea completar un doctorado en energía renovable mientras sigue trabajando en EcoTech. Su objetivo es liderar proyectos que reduzcan la huella de carbono de ciudades europeas, una meta que alinea su pasión por la ingeniería y su deseo de generar impacto social.

El recorrido de Gonzalo Crespo muestra cómo el mérito académico, el respaldo familiar y la valentía para explorar nuevos horizontes pueden transformar una nota perfecta en una carrera internacional prometedora.