Un nuevo impulso soberanista en el archipiélago canario

En junio de 2024, varios exdirigentes de Podemos que habían abandonado la dirección nacional del partido anunciaron la creación de Canarias Soberanas, una formación que pretende canalizar el descontento de los canarios frente a la política centralista de Madrid. La iniciativa, liderada por Ana María Pérez, antigua portavoz regional de Podemos, y Carlos López, exsecretario de organización, se presentó en Santa Cruz de Tenerife con la firme intención de replicar el modelo de la coalición andaluza que, en las elecciones de 2022, consiguió una representación significativa en el Parlamento de Andalucía.

El proyecto canario se sustenta en tres pilares: la defensa del autogobierno, la reivindicación de la identidad cultural canaria y la promoción de una economía más sostenible y menos dependiente de la financiación estatal. En su discurso inaugural, Pérez subrayó que “las islas han demostrado una capacidad única para gestionar sus recursos; ahora es el momento de que la decisión política también sea propia”. La presentación contó con la presencia de representantes de movimientos ecologistas y de la asociación de pescadores, sectores que comparten la visión de una mayor autonomía para gestionar sus actividades.

¿Qué propone Canarias Soberanas?

  • Autogobierno fiscal: mayor capacidad para recaudar y administrar impuestos locales.
  • Reconocimiento oficial del idioma guanche: impulso a la enseñanza y uso del patrimonio lingüístico.
  • Política migratoria diferenciada: adaptación de la normativa a la realidad insular.

Los líderes canarios también anunciaron una campaña de recogida de firmas para solicitar una consulta popular sobre la posibilidad de ampliar competencias autonómicas, una medida que, según ellos, “refleja la voluntad democrática de los ciudadanos”.

Asturias se suma al movimiento soberanista

Poco después, en septiembre de 2024, en Oviedo, los exdirigentes asturianos de Podemos –entre los que destaca Marta Fernández, quien fue coordinadora de la bancada regional– dieron a conocer Asturias Soberana. El anuncio coincidió con la conmemoración del Día de Asturias, lo que le dio una carga simbólica importante. Fernández explicó que el modelo andaluz demostró que la unidad de fuerzas de izquierda y nacionalistas puede traducirse en escaños y, sobre todo, en influencia política para negociar con el gobierno central.

Asturias Soberana se plantea como una alternativa a los tradicionales partidos regionales, ofreciendo una agenda que combina la defensa del patrimonio cultural asturiano (como la lengua bable) con propuestas de desarrollo industrial sostenible y una mayor participación de los municipios en la toma de decisiones. “Queremos que Asturias tenga la capacidad de decidir sobre sus recursos naturales, como la minería y la energía eólica, sin depender exclusivamente de las decisiones de Madrid”, afirmó Fernández durante la rueda de prensa.

Los ejes programáticos de Asturias Soberana

  • Descentralización de la política energética: impulso a proyectos locales de energía renovable.
  • Protección del patrimonio lingüístico: medidas para la enseñanza y difusión del bable.
  • Reforma del modelo de financiación autonómica: mayor peso de los tributos propios.

El proyecto asturiano también incluye la creación de un “Consejo de Autonomía Regional”, una entidad consultiva que reunirá a representantes de sindicatos, asociaciones empresariales y organizaciones sociales para diseñar políticas públicas a medida.

Lecciones de la experiencia andaluza

La referencia a Andalucía no es casual. En 2022, la coalición Andalucía Soberana, formada por exmiembros de Podemos, Podemos Andalucía y otros grupos de izquierda, obtuvo 12 escaños en el Parlamento andaluz, lo que le permitió influir en la agenda legislativa y negociar apoyos a cambio de concesiones autonómicas. El éxito se debió, según analistas, a tres factores clave: la unidad de discurso soberanista, la capacidad de movilizar a bases sociales descontentas y la estrategia de alianzas con partidos ecologistas.

Los nuevos proyectos canario y asturiano han tomado como modelo la estructura organizativa de la coalición andaluza, creando plataformas de base que operan a nivel municipal y que buscan una participación directa de la ciudadanía en la elaboración del programa. Además, han adoptado la táctica de presentar iniciativas de consulta popular como herramienta de presión política.

Reacciones de la izquierda y del Estado

La creación de estos partidos soberanistas ha generado una respuesta mixta dentro de la izquierda española. Mientras que algunos sectores de Podemos y de IU consideran que la fragmentación del voto progresista podría favorecer al Partido Popular y a Vox, otros defienden que la diversificación de la oferta política es necesaria para atender a las particularidades de cada comunidad autónoma.

Por su parte, el Gobierno central ha señalado que cualquier intento de modificar el marco constitucional requerirá un proceso legislativo complejo y el consenso de la mayoría de las comunidades autónomas. En un comunicado oficial, el Ministerio de Política Territorial recordó que “la unidad de España es un principio inalienable” y que “las reformas deben respetar el orden constitucional”.

Escenarios futuros y desafíos

Con las elecciones autonómicas de 2025 a la vuelta de la esquina, Canarias Soberanas y Asturias Soberana se preparan para presentar sus candidaturas. Los analistas políticos advierten que el éxito dependerá de su capacidad para superar la barrera del 3 % de votos, requisito para acceder al reparto de escaños en la mayoría de los parlamentos regionales.

Otro desafío será la consolidación de una base organizativa sólida en territorios donde la presencia de Podemos ha disminuido en los últimos años. La estrategia de alianzas con movimientos sociales y ecologistas parece ser la vía elegida para ampliar su alcance. Si logran captar el descontento de los votantes que se sienten abandonados por los grandes partidos, podrían convertirse en actores decisivos en la configuración del futuro político de sus comunidades.

En cualquier caso, la aparición de estos nuevos proyectos soberanistas marca un punto de inflexión en la dinámica política española, evidenciando que la cuestión de la autonomía regional vuelve a ocupar un lugar central en el debate nacional.