España es el tercer país europeo con mayor caída de los salarios reales en la crisis inflacionista

En el segundo semestre de 2025, los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) mostraron que los salarios reales en España se sitúan un 2 % por debajo del nivel registrado en 2021. Este retroceso sitúa al país como el tercer de la Unión Europea con la mayor pérdida de poder adquisitivo, superado únicamente por Italia y Malta.

¿Por qué están cayendo los salarios reales?

La caída de los salarios reales no es un fenómeno aislado; es la consecuencia directa de una combinación de factores macroeconómicos que se han intensificado desde 2022. La inflación, que alcanzó picos del 11 % en 2022 y del 9 % en 2023, erosionó el valor de la moneda y encareció los bienes de consumo. Aunque el Banco Central Europeo logró reducir la inflación al 4 % a finales de 2025, el ajuste de los salarios quedó rezagado.

Además, la política salarial de muchas empresas se ha centrado en la contención de costes para mantener la competitividad frente a la presión de los precios de la energía y la materia prima. La negociación colectiva, tradicionalmente fuerte en sectores como la industria y el sector público, ha experimentado una disminución de la capacidad de presión de los sindicatos, lo que ha limitado los aumentos salariales por encima de la inflación.

Impacto sectorial

Banco y finanzas

El sector bancario ha registrado la mayor caída de salarios reales, con una disminución del 3 % respecto a 2021. La razón principal es la reducción de bonificaciones vinculadas a los resultados, que se vieron afectados por la caída de los márgenes de interés neto tras la subida de tipos de interés del BCE.

Industria manufacturera

En la industria, la pérdida de poder adquisitivo alcanza el 2,5 %. Los fabricantes han enfrentado aumentos de costes de energía y materias primas que no pudieron trasladar totalmente a los precios finales, obligando a recortar salarios o congelarlos.

Sector público

El sector público, tradicionalmente un estabilizador de salarios, también muestra una caída del 1,8 %. Los ajustes presupuestarios y la falta de recursos para actualizar los salarios de los empleados públicos han contribuido a este descenso.

Consecuencias para la economía y la sociedad

La disminución de los salarios reales tiene repercusiones amplias. En primer lugar, reduce la capacidad de consumo de los hogares, lo que a su vez afecta la demanda interna y puede frenar el crecimiento económico. Segundo, incrementa la brecha entre los ingresos y el coste de vida, generando presión sobre los servicios sociales y aumentando la vulnerabilidad de los hogares con menores ingresos.

Además, la pérdida de poder adquisitivo puede desencadenar una mayor rotación laboral, ya que los trabajadores buscan oportunidades mejor remuneradas en el extranjero o en sectores menos afectados por la inflación. Este fenómeno se refleja en el aumento del número de españoles que solicitan empleo fuera de la Unión Europea, una tendencia que había disminuido tras la pandemia.

Qué pueden hacer los responsables

Ante este panorama, expertos en política laboral recomiendan una serie de medidas para mitigar el impacto:

  • Revisión de los convenios colectivos: Actualizar los acuerdos salariales para incluir cláusulas de ajuste automático frente a la inflación.
  • Incentivos a la productividad: Fomentar la inversión en tecnología y capacitación que permita a las empresas ofrecer salarios más competitivos sin sacrificar su margen de beneficio.
  • Política fiscal progresiva: Implementar medidas que reduzcan la carga tributaria sobre los salarios más bajos, aumentando su poder de compra.
  • Apoyo a sectores vulnerables: Destinar fondos específicos a la modernización de la industria y al sector público para evitar recortes salariales.

Perspectivas a corto y medio plazo

Los analistas coinciden en que, si bien la inflación está bajo control, la recuperación de los salarios reales no será inmediata. Se espera que la tendencia se estabilice en 2027, siempre que las políticas de ajuste salarial se apliquen de manera consistente y que la economía española mantenga un crecimiento moderado del PIB.

Mientras tanto, la población deberá adaptarse a un entorno en el que el poder de compra sigue siendo limitado, lo que podría impulsar un mayor ahorro y una reconfiguración de los hábitos de consumo, favoreciendo sectores como el de segunda mano y los servicios de bajo coste.