El fenómeno de El Niño ya es una realidad: un meteorólogo italiano analiza sus efectos en España este verano y en otoño

Desde principios de junio de 2026, los modelos climáticos confirman la llegada del fenómeno de El Niño al Atlántico y Pacífico tropical, generando una serie de anomalías que ya se perciben en la península ibérica. El meteorólogo italiano Marco Lombardi, especialista en teleconexiones oceánicas, ha publicado un informe detallado que explica cómo la fase cálida del océano Pacífico alterará las temperaturas, las precipitaciones y los riesgos meteorológicos en España durante el verano y el otoño de este año.

¿Qué es El Niño y por qué es relevante ahora?

El Niño es un fenómeno climático natural que se produce cuando la temperatura de la superficie del océano Pacífico ecuatorial supera los valores promedio durante varios meses. Este calentamiento libera una enorme cantidad de energía que, a través de la atmósfera, modifica los patrones de viento y la distribución de la humedad a escala global. En 2026, los indicadores oceánicos –como el índice ONI (Oscilación del Niño‑Southern Oscillation)– han alcanzado niveles históricamente altos, lo que significa que los efectos de El Niño serán más intensos y de mayor duración que en ciclos anteriores.

El diagnóstico italiano: quién es el experto y su metodología

Marco Lombardi, jefe del Centro de Estudios Oceanográficos de Roma, combina datos de satélites, boyas marinas y modelos de circulación atmosférica para generar pronósticos de alta resolución. En su último informe, Lombardi utilizó el modelo ECMWF‑IFS actualizado a la versión 12.5, ajustado con observaciones locales de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Además, incorporó análisis de patrones de vientos alisios y la interacción del frente subtropical con la cuenca del Mediterráneo, factores críticos para predecir la respuesta climática de España.

Pronóstico para el verano 2026: calor, sequías y tormentas aisladas

Según Lombardi, el verano 2026 se caracterizará por temperaturas máximas superiores a 35 °C en la zona central y sur de la península, con picos que podrían superar los 40 °C en Andalucía y Extremadura. La combinación de alta presión subtropical y la ausencia de corrientes frescas del Atlántico provocará una sequía prolongada que afectará a la cuenca del Guadalquivir y al interior de Castilla‑La Mancha. Sin embargo, el informe advierte que la misma alta presión favorecerá la formación de celdas convectivas intensas en la costa mediterránea, generando tormentas violentas y granizadas en la zona de Valencia y Cataluña.

  • Temperaturas máximas: +2 °C a +4 °C respecto al promedio histórico.
  • Precipitación: disminución del 30 % en la zona interior, aumento del 20 % en la costa mediterránea.
  • Riesgo de incendios forestales: elevado en la sierra de Guadarrama y la zona de la Sierra de Gredos.

Escenarios para el otoño: lluvias intensas y riesgos agrícolas

El otoño 2026 mostrará una reversión parcial del patrón veraniego. La interacción entre el frente frío del Atlántico y la energía residual de El Niño generará frentes atlánticos más activos, que producirán lluvias intensas y persistentes en el norte y el noroeste de España. Lombardi señala que la zona cantábrica y Galicia podrían recibir hasta un 45 % más de precipitación que el promedio, lo que incrementará el riesgo de inundaciones fluviales y desbordes en ríos como el Miño y el Ebro. En contraste, la zona mediterránea seguirá experimentando una distribución irregular de la lluvia, con episodios de chubascos violentos intercalados con periodos secos.

Para la agricultura, el cambio de patrón implica dos retos principales: la escasez de agua durante el verano compromete los cultivos de oliva y viña, mientras que las lluvias intensas de otoño pueden provocar enfermedades fúngicas en los cereales y la hortaliza. Lombardi recomienda la adopción de sistemas de riego por goteo y la planificación de cultivos de cobertura para mitigar la erosión del suelo.

Impacto en la energía y el turismo

El sector energético también sentirá la presión de El Niño. Las altas temperaturas elevarán la demanda de energía eléctrica para refrigeración, mientras que la generación hidroeléctrica se verá limitada por la escasez de agua en los embalses del interior. En la costa mediterránea, el aumento de tormentas puede afectar la producción eólica y la actividad portuaria.

En cuanto al turismo, las playas del sur de España podrían sufrir una menor calidad del agua por la escasez y el aumento de algas nocivas, mientras que las regiones del norte ofrecerán paisajes otoñales más verdes y lluvias que favorecen actividades de senderismo y gastronomía local.

Recomendaciones para ciudadanos y sectores

Ante este panorama, Lombardi sugiere una serie de medidas preventivas que pueden adoptarse a nivel individual y colectivo:

  • Hidratación constante: beber al menos 2 litros de agua al día, especialmente en zonas con altas temperaturas.
  • Protección solar: usar bloqueador con SPF 30 o superior y ropa ligera de colores claros.
  • Prevención de incendios: evitar quemas al aire libre y reportar focos de fuego a los servicios de emergencias.
  • Planificación agrícola: implementar riego eficiente y seleccionar variedades resistentes a la sequía y a la humedad excesiva.
  • Gestión de recursos hídricos: promover la reutilización de aguas grises y la captación de agua de lluvia en viviendas y edificios públicos.
  • Vigilancia de riesgos: estar atentos a los avisos de la AEMET sobre tormentas, inundaciones y alertas de calidad del aire.

Perspectiva a medio plazo y cierre

El fenómeno de El Niño, aunque temporal, deja una huella significativa en los patrones climáticos de España. Los expertos coinciden en que la fase actual podría extenderse hasta finales de 2026, con posibles repercusiones en la primera mitad de 2027 si las condiciones oceánicas se mantienen. La clave para afrontar este escenario está en la preparación anticipada, la adaptación de infraestructuras y la concienciación ciudadana. Con la información proporcionada por Lombardi y la vigilancia continua de los organismos meteorológicos, España puede mitigar los efectos adversos y aprovechar las oportunidades que el clima inestable trae consigo.