El mayor portaaviones del mundo, el USS Gerald R. Ford (CVN‑78), ha ingresado al dique seco de Newport News Shipbuilding para una revisión de mantenimiento sin precedentes después de completar un despliegue operativo de once meses que lo llevó por el Atlántico, el Mediterráneo y el Golfo Pérsico. El buque, que supera las 100 000 toneladas de desplazamiento y transporta un ala aérea de más de setenta y cinco aviones, llegó al astillero el 20 de junio de 2026 y permanecerá allí aproximadamente seis meses mientras equipos de ingenieros, soldadores y técnicos revisan cada sistema crítico.
Contexto del despliegue de once meses
Durante su salida del puerto de Norfolk en agosto de 2025, el Ford participó en una serie de ejercicios conjuntos con fuerzas aliadas, realizó patrullas de presencia en zonas de tensión y apoyó operaciones humanitarias tras un terremoto en el sur de Europa. La misión incluyó más de 2 300 horas de vuelo de sus aviones F‑35C, EA‑18G Growler y MH‑60R Seahawk, así como numerosas operaciones de reabastecimiento en marcha y maniobras de combate aéreo integrado. La intensidad del programa dejó huellas visibles en la cubierta de vuelo, los sistemas de propulsión nuclear y los equipos de lanzamiento y recuperación de aeronaves (EMALS y AAG).
Objetivos de la gran revisión
El astillero ha definido tres pilares principales para esta intervención:
- Inspección estructural: se examinan las soldaduras de la cubierta de vuelo, los refuerzos de la casco y las zonas de alta carga donde se concentran los impactos de los aterrizajes.
- Actualización de sistemas: se integran las últimas versiones de software del sistema de combate Aegis, se calibran los radares AN/SPY‑6 y se sustituyen módulos de la planta de propulsión que han alcanzado su vida útil operativa.
- Mantenimiento de la ala aérea: se revisan los ganchos de arresto, los catapultas electromagnéticas y los ascensores de armas, garantizando que cumplan con los estándares de seguridad para el próximo ciclo de despliegue.
Trabajos en cubierta y bajo cubierta
Cubierta de vuelo y sistemas de lanzamiento
Los equipos de la cubierta han retirado las placas de acero dañadas por el calor de los gases de escape y han instalado nuevas piezas de aleación de titanio que mejoran la resistencia a la fatiga. Asimismo, se ha realizado un alineado láser de las cuatro catapultas EMALS, ajustando la precisión de lanzamiento a menos de cinco milímetros, un requisito indispensable para la operatividad de los F‑35C con carga de combate completa.
Planta de propulsión y sistemas eléctricos
En el interior del casco, los ingenieros han accedido a los dos reactores nucleares A1B para inspeccionar los barriles de combustible y los sistemas de enfriamiento. Se han reemplazado los intercambiadores de calor que mostraron signos de corrosión y se ha actualizado el sistema de distribución eléctrica con nuevos transformadores de estado sólido, lo que incrementa la eficiencia en un 4 % y reduce la generación de calor residual.
Sistemas de combate y comunicaciones
El combate integrado del Ford ha recibido una actualización de su suite de guerra electrónica, incluyendo nuevos receptores de alerta de misiles y una versión mejorada del enlace de datos Link‑16. Además, se han instalado antenas de comunicaciones por satélite de banda Ka que aumentan la capacidad de transmisión en entornos de congestión electromagnética.
Impacto operativo y logístico
El período de mantenimiento implica una ausencia temporal del portaaviones de la Flota del Atlántico, lo que ha llevado al Comando de Operaciones Navales a redistribuir la presencia aérea mediante el despliegue de los portaaviones de la clase Nimitz y el uso de bases aéreas terrestres en el Mediterráneo. Sin embargo, la autoridad naval destaca que la revisión es esencial para evitar fallos catastróficos durante misiones de alta intensidad y para extender la vida útil del buque más allá de los 50 años previstos originalmente.
El astillero ha movilizado alrededor de 3 200 trabajadores, incluidos subcontratistas especializados en soldadura nuclear y en pruebas de sistemas electromagnéticos. Se estima que el costo total de la intervención superará los 2 200 millones de dólares, financiados mediante el presupuesto de defensa anual y una partida especial destinada a la modernización de la flota de portaaviones.
Próximos pasos y perspectiva futura
Una vez finalizada la revisión, prevista para finales de diciembre de 2026, el USS Gerald R. Ford realizará una serie de pruebas en mar que incluirán simulaciones de combate aéreo, ejercicios de defensa antimisiles y operaciones de asistencia humanitaria. Si los resultados cumplen con los criterios de certificación, el buque volverá a su base de Norfolk a principios de 2027 y se integrará al ciclo de entrenamiento regular de la Flota del Atlántico.
La comunidad de defensa observa con atención este proceso, pues el Ford representa el primer portaaviones de su generación en pasar por una revisión tan exhaustiva tras un despliegue prolongado. Las lecciones aprendidas aquí servirán para ajustar los procedimientos de mantenimiento de los futuros portaaviones de la clase Ford y, eventualmente, informar el diseño de la próxima generación de buques de guerra que la Marina de los Estados Unidos planea para la década de 2030.