El 12 de junio de 2026 el tipo de cambio del dólar en Perú cerró en S/ 3.78, continuando la tendencia a la baja que se observa desde la jornada electoral del 2 de junio. Este movimiento, aunque moderado, ha llamado la atención de analistas, empresarios y hogares que siguen de cerca el comportamiento del mercado cambiario.

Contexto electoral y reacción del mercado

Las elecciones generales de junio de 2026 concluyeron con una victoria ajustada del candidato del centro‑izquierda, lo que generó expectativas de mayor gasto social y de posibles ajustes en la política fiscal. Inmediatamente después del anuncio de los resultados, los operadores de cambio comenzaron a vender posiciones en dólares, anticipando un mayor flujo de soles hacia la economía local mediante programas de subsidios y aumento del salario mínimo.

Este comportamiento se reflejó en las casas de cambio y en el segmento interbancario, donde la oferta de dólares superó la demanda durante varias jornadas consecutivas. El Banco Central de Perú (BCRP) intervino de forma ligera, suministrando liquidez en soles para evitar volatilidad excesiva, pero sin revertir la tendencia bajista.

Factores que explican la caída

  • Expectativas de gasto público: Los mercados interpretaron la victoria del oficialismo como señal de un aumento en el gasto corriente, lo que incrementaría la circulación de soles y presionaría a la baja el tipo de cambio.
  • Flujos de capitales: Inversionistas extranjeros redujeron temporalmente su exposición a activos denominados en dólares, buscando refugio en instrumentos locales percibidos como más seguros ante un escenario de mayor gasto fiscal.
  • Entrada de remesas: Durante el mes de junio se registró un aumento significativo en las remesas familiares provenientes del extranjero, especialmente desde Estados Unidos y España, lo que incrementó la oferta de soles en el mercado cambiario.
  • Política monetaria prudente: El BCRP mantuvo su tasa de referencia en 5.75 %, evitando estímulos agresivos que pudieran depreciar aún más el sol, pero tampoco intervino de forma contundente para sostener el dólar.

Impacto en sectores productivos

La depreciación del dólar tiene efectos mixtos en la economía peruana. Por un lado, los sectores exportadores tradicionales como la minería y la agroindustria se benefician de un tipo de cambio más competitivo, ya que sus ingresos en dólares se traducen en mayor cantidad de soles al momento de la conversión. Por otro lado, las empresas que dependen de insumos importados —como la industria manufacturera y el comercio minorista— enfrentan un aumento en sus costos de producción, lo que podría traducirse en precios finales más altos para los consumidores.

En el sector turismo, la caída del dólar hace que Perú sea un destino relativamente más costoso para visitantes provenientes de Estados Unidos y Europa, aunque el efecto se ve atenuado por la fortaleza del euro y la libra esterlina frente al sol.

Perspectivas a corto y medio plazo

Los analistas consultados coinciden en que la tendencia a la baja del dólar podría mantenerse mientras se consoliden los anuncios de gasto público y se observe una entrada sostenida de remesas. Sin embargo, advierten que cualquier señal de tensión política, como protestas sociales o desacuerdos en el Congreso, podría revertir rápidamente la tendencia y generar una apreciación del dólar.

El BCRP ha indicado que vigilará de cerca la inflación importada y que, si el índice de precios al consumidor comienza a presionar el rango meta de 1-3 %, podría considerar ajustes en su política de intervención cambiaria. Hasta entonces, el mercado espera que el tipo de cambio fluctúe dentro de un banda estrecha entre S/ 3.75 y S/ 3.85.

Recomendaciones para ciudadanos y empresas

Para los hogares, la recomendación principal es revisar los contratos de servicios y préstamos vinculados al dólar, considerando la posibilidad de renegociar o cubrirse mediante instrumentos financieros simples como forwards. Las empresas importadoras podrían evaluar la contratación de coberturas cambiarias para proteger sus márgenes, mientras que los exportadores pueden aprovechar la ventana favorable para renegociar contratos de venta en dólares a tasas más atractivas.

En resumen, el descenso del dólar tras las elecciones de junio refleja una combinación de expectativas fiscales, flujos de remesas y una política monetaria cautelosa. Aunque el movimiento brinda oportunidades a ciertos sectores, también plantea riesgos que requieren vigilancia y planificación tanto por parte de las autoridades como de los agentes económicos.