EEUU autoriza la compra temporal de petróleo ruso
En una decisión inesperada, el Departamento de Energía de Estados Unidos anunció el 13 de marzo de 2026 la autorización para que empresas estadounidenses adquieran petróleo ruso de forma temporal y limitada. La medida, aprobada bajo una excepción humanitaria y de seguridad energética, permite a compañías estadounidenses comprar hasta 5 millones de barriles al mes durante un periodo de seis meses. El objetivo oficial es aliviar la presión sobre los mercados internos y evitar una escasez que podría afectar a la industria y a los consumidores.
¿Qué implica para Rusia y para el presidente Putin?
Aunque la normativa incluye cláusulas que restringen el uso de los ingresos, el dinero generado por esas ventas llega inevitablemente a las arcas del Kremlin. Analistas estiman que, con el precio medio del crudo rondando los 80 dólares por barril, la operación podría aportar entre 400 y 500 millones de dólares a la economía rusa en el primer trimestre. Para Vladimir Putin, la autorización representa una pequeña ventana de liquidez en medio de un aislamiento financiero sin precedentes.
El precio del crudo no cede: el factor Ormuz
Aunque la compra de petróleo ruso podría haber generado una ligera caída en los precios, el mercado sigue bajo la sombra del colapso prolongado del estrecho de Ormuz. Desde principios de febrero, el paso marítimo que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico ha estado parcialmente bloqueado por incidentes de seguridad y tensiones geopolíticas, lo que ha reducido la capacidad de transporte de aproximadamente un tercio del suministro mundial de crudo.
Impacto inmediato en los mercados
- Reducción del flujo de petróleo del Golfo, que representa cerca del 20% del comercio mundial.
- Incremento de la volatilidad en los futuros del crudo, con picos de hasta 3% en un solo día.
- Reactivación de contratos de suministro alternativos, elevando los precios de los cargos de fletamento.
Estos factores han contrarrestado cualquier efecto bajista que la compra de petróleo ruso pudiera haber tenido, manteniendo los precios en niveles elevados y generando incertidumbre entre los inversores.
Motivaciones detrás de la decisión estadounidense
El gobierno de Washington justifica la medida bajo tres premisas clave:
- Seguridad energética: Garantizar que la industria nacional no sufra interrupciones graves.
- Presión diplomática: Utilizar la compra como una herramienta de negociación para presionar a Rusia a cumplir con los acuerdos de desarme nuclear.
- Estabilidad del mercado: Evitar una espiral de precios que podría desencadenar una recesión en economías dependientes del crudo.
Sin embargo, críticos señalan que la medida podría ser vista como una contradicción de la política de sanciones, al permitir que el Kremlin reciba ingresos directos.
Reacciones internacionales y perspectivas a corto plazo
Los aliados europeos han expresado su descontento, argumentando que la excepción abre una brecha en el consenso sancionador. Por su parte, la OPEP+ ha advertido que la combinación de restricciones a la oferta rusa y la interrupción en Ormuz podría obligar a los países productores a reconsiderar sus cuotas de producción.
Escenarios posibles para los próximos meses
1. Desescalada en Ormuz: Si las fuerzas navales logran restablecer la libre circulación, la oferta mundial de crudo se estabilizará y los precios podrían retroceder gradualmente.
2. Prolongación del bloqueo: Un conflicto prolongado mantendría la presión al alza, obligando a los compradores a buscar fuentes alternativas más caras.
3. Revisión de la autorización estadounidense: Ante críticas internas y externas, Washington podría revocar la excepción, intensificando la escasez y elevando aún más los precios.
Conclusiones de los analistas
Los expertos coinciden en que la medida estadounidense es un “paracaídas” temporal que no altera la tendencia estructural del mercado. El crudo seguirá reaccionando principalmente a los cuellos de botella logísticos, como el estrecho de Ormuz, y a la capacidad de producción de los principales exportadores. Mientras tanto, la comunidad internacional observará cómo Washington equilibra la presión sobre Rusia con la necesidad de mantener la estabilidad energética global.