Una jornada que marca el final de la Semana Santa mijeña

El Domingo de Resurrección de este año ha coronado la Semana Santa en Mijas, ofreciendo a los vecinos y visitantes una mezcla de solemnidad y alegría que refleja la profunda fe cristiana de la localidad. El evento, liderado por el párroco Marcel Lunar, se celebró el 6 de abril de 2026 en el centro histórico de Mijas, bajo un cielo despejado que permitió que la luz de las velas y los faroles iluminaran las calles empedradas.

¿Qué se vivió en la procesión?

La procesión principal partió desde la Iglesia de la Inmaculada Concepción, donde el sacerdote pronunció un mensaje que resonó en la multitud: "Este es el día más grande de los cristianos, porque nosotros creemos en Cristo vivo, presente entre nosotros". Tras la bendición, los cofrades, vestidos con túnicas blancas y capirotes, acompañaron la imagen de Cristo Resucitado mientras los músicos locales entonaban himnos tradicionales.

  • Participación de más de 300 feligreses y visitantes.
  • Flores de azahar y ramas de palma decorando las calles.
  • Interpretación en vivo de coros infantiles y adultos.

¿Quiénes fueron los protagonistas?

Además del párroco Marcel Lunar, la jornada contó con la presencia de la hermandad de la Resurrección, liderada por su hermano mayor, José Ortega, y la participación activa de las cofradías de la Virgen del Carmen y San Juan Bautista. Los niños de la escuela municipal también tuvieron un papel destacado, portando pequeñas cruces de madera y recitando oraciones.

¿Por qué el Domingo de Resurrección tiene tanta relevancia?

En la tradición católica, el Domingo de Resurrección celebra la victoria de la vida sobre la muerte, marcando el clímax de la Semana Santa. En Mijas, este día se ha convertido en una oportunidad para reforzar la identidad local, unir a generaciones y preservar costumbres que se transmiten de padres a hijos. La celebración no solo es religiosa, sino también cultural: los mercados artesanales, los dulces típicos como los pestiños y la música folclórica llenan las plazas, creando un ambiente festivo que atrae a turistas y residentes.

Detalles que hacen única la celebración mijeña

La arquitectura de Mijas, con sus casas blancas y balcones de hierro forjado, sirve de marco perfecto para la procesión. Cada año, los residentes decoran sus hogares con farolillos y banderas que representan los colores de la Resurrección: blanco, dorado y púrpura. Además, la ruta de la procesión atraviesa el famoso Mirador del Aguila, ofreciendo una vista panorámica del mar Mediterráneo que se funde con la luz del amanecer.

Tradiciones culinarias del día

Al terminar la procesión, los asistentes se reúnen en la plaza principal para compartir platos típicos. Entre los más populares están los "tortillitas de camarones", el "gazpacho andaluz" y los "buñuelos de viento", dulces que simbolizan la alegría del renacimiento. Los bares locales ofrecen también la tradicional "copa de vino de la Resurrección", un vino rosado de la región que se sirve con una pequeña medalla con la imagen del Cristo Resucitado.

Impacto social y comunitario

El evento genera un importante impulso económico para la comunidad. Los comercios locales reportan un aumento del 35% en ventas durante el fin de semana santo, mientras que los artesanos venden más de 500 piezas de artesanía, desde mantas bordadas hasta cerámica pintada a mano. Además, la organización de la procesión involucra a más de 50 voluntarios, reforzando el sentido de pertenencia y cooperación entre los vecinos.

Reflexiones del párroco Marcel Lunar

Al concluir la jornada, Marcel Lunar compartió sus pensamientos con la multitud: "Hoy hemos visto la fuerza de la fe que une a Mijas. Cada paso que damos con la imagen de Cristo Resucitado es un recordatorio de que la esperanza siempre renace, incluso en los momentos más difíciles". Sus palabras resonaron entre los asistentes, muchos de los cuales expresaron su gratitud por la continuidad de una tradición que, a pesar de los cambios generacionales, sigue viva.

Mirada al futuro

Los organizadores ya están planificando la próxima Semana Santa, con la intención de incorporar nuevas iniciativas que involucren a la juventud, como talleres de música sacra y concursos de poesía religiosa. La meta es mantener la esencia de la celebración mientras se adapta a los nuevos tiempos, garantizando que la Semana Santa mijeña siga siendo un referente de fe, cultura y convivencia.

Así, el Domingo de Resurrección no solo cerró un ciclo litúrgico, sino que abrió una ventana de esperanza y renovación para toda la comunidad de Mijas, recordando que la tradición se renueva cada año con la misma fuerza del primer día.