El partido entre Croacia y Panamá en la fase de grupos del Mundial 2026 comenzó con mucha expectativa por parte de los balcánicos, que necesitaban una victoria para seguir con vida en el torneo. Panamá, ya eliminado tras dos derrotas, salió al campo con la intención de hacer daño y demostrar que podía competir frente a una de las selecciones europeas más históricas.
Un primer tiempo de igualdad y pocas ocasiones
Durante los primeros 45 minutos, ambos equipos mostraron respeto mutuo. Croacia intentó imponer su juego de posesión, pero la defensa panameña, bien organizada, logró cortar los pases hacia los delanteros. Luka Modric, quien estaba a punto de disputar su partido número 200 con la selección, intentó dirigir el ataque desde el mediocampo, sin embargo, la falta de espacios y la presión alta de Panamá dificultaron la creación de ocasiones claras.
Por su parte, Panamá aprovechó las transiciones rápidas y llegó con peligro por las bandas, especialmente por la derecha, donde su extremo causó problemas a la defensa croata. Sin embargo, la falta de puntería en los últimos metros impidió que el equipo centroamericano pudiera abrir el marcador.
El ingreso de Budimir y el giro del partido
Al inicio del segundo tiempo, el entrenador de Croacia decidió refrescar el ataque y envió al campo a Ante Budimir, delantero del Osasuna que hasta la temporada 2025/26. El impacto fue inmediato. Sólo nueve minutos después de su entrada, Budimir recibió un pase filtrado de Modric dentro del área, controló con el pecho y definió con un disparo cruzado que se coló en el poste izquierdo del arquero panameño.
El gol no solo rompió el empate, sino que también desató la euforia en la grada croata. Los seguidores, que habían empezado a mostrar signos de inquietud ante la dificultad para generar juego, estallaron en cánticos y aplausos. El delantero, visiblemente emocionado, corrió hacia la bandera de esquina para celebrar con sus compañeros y con el público.
Modric alcanza su partido 200 y sigue siendo el cerebro del equipo
Mientras Budimir celebraba su gol, Luka Modric recibía una ovación merecida por alcanzar su partido número 200 con la selección croata. El mediocampista, ahora de 39 años, demostró una vez más por qué es considerado una leyenda del fútbol mundial. Su visión de juego, su capacidad para recuperar balones y su precisión en los pases fueron fundamentales para que el equipo pudiera mantener el control después del gol.
Modric, que jugó los 90 minutos completos, fue sustituido en los minutos de añadido recibiendo una fuerte ovación del estadio. Su presencia en el campo fue un recordatorio de la experiencia y la calma que aporta al equipo, especialmente en momentos de presión.
Panamá lucha hasta el final, pero no logra el empate
A pesar de estar ya eliminado, Panamá no dejó de luchar. Tras el gol de Croacia, el equipo centroamericano intentó acercarse al área rival con varios tiros de media distancia y algunas jugadas a balón parado. La defensa croata, liderada por el central Joško Gvardiol, logró mantener la ventaja, aunque sufrió algunos sustos en los últimos minutos cuando Panamá logró un cabezazo que pasó rozando el poste.
El árbitro añadió cinco minutos de tiempo extra, pero el marcador no se movió. Al pitido final, Croacia celebró una victoria vital que le permitió seguir con vida en el Mundial 2026, mientras Panamá se despidió del torneo con la cabeza alta, sabiendo que había planteado un buen resistencia frente a una de las favoritas.
Consecuencias para la fase siguiente
Con este triunfo, Croacia se posicionó en el segundo lugar de su grupo, asegurando su pase a los octavos de final. El equipo ahora deberá enfrentar a un rival que saldrá de otro grupo, y la confianza está en aumento gracias a la combinación de la veteranía de Modric y la frescura de delanteros como Budimir.
Para Panamá, la eliminación marca el cierre de una participación honesta en su segunda aparición en un Mundial. Aunque no logró avanzar, el equipo mostró mejoras respecto a su primera experiencia y dejó buenas sensaciones para futuras competencias.
El partido quedará recordado no solo por el gol decisivo de Budimir, sino también por el hito de Modric, cuyo legado sigue creciendo en cada partido que disputa con la selección croata.