Un inicio cuesta arriba

El miércoles 13 de mayo de 2026, el Atlético-MG recibió al Ceará en el Estádio Independência de Belo Horizonte por un partido de tercera fase de la Copa do Brasil. Desde el primer minuto, el Galo se vio obligado a jugar con diez jugadores después de una dura entrada que dejó a uno de sus volantes fuera del encuentro. El disadvantage numérico pareció alentar al Ceará, que aprovechó los espacios y se puso 2-0 antes del cuarto de hora, con goles de su delantero centro y un remate desde fuera del área que sorprendió a la defensa mineira.

El escenario parecía adverso, pero el entrenador del Atlético-MG mantuvo la calma y pidió a su equipo que apretara las líneas, recuperara la posesión y buscara el descuento antes del descanso. A pesar de la inferioridad numérica, el Galo empezó a generar llegadas por las bandas, con sus laterales subiendo constantemente y sus extremos intentando desbordar. La primera mitad terminó con el Ceará arriba, pero la sensación en el banquillo local era de que el partido aún estaba abierto.

La reacción del Galo

En el segundo tiempo, el Atlético-MG salió con una actitud totalmente distinta. El técnico realizó un doble cambio que reforzó la mediocampo y dio más frescura al ataque. Con el correr de los minutos, el equipo de Belo Horizonte logró equilibrar el juego y empezó a llegar con más peligro al arco cearense. A los 68 minutos, un centro preciso desde la izquierda encontró la cabeza de un defensor que, aunque no logró marcar, provocó un rebote que quedó en el área pequeña.

El rebote fue aprovechado por el juvenil Kauã Pasci, quien, con solo diecinueve años, definió con un toque sutil ante la salida del portero. El gol, anotado en el minuto 73, redujo la diferencia y encendió a la afición mineira, que comenzó a cantar y a empujar a su equipo hacia el empate. Con el tiempo corriendo, el Atlético-MG siguió presionando y, en el minuto 86, logró el empate gracias a una jugada colectiva que terminó con un remate cruzado desde el borde del área que se coló junto al poste izquierdo.

El 2-2 final obligó a definir la clasificación desde el punto penal, una situación que siempre pone a prueba los nervios y la concentración de los jugadores.

La tanda de penales: nervios y acierto

Ambos equipos enviaron a sus cinco primeros tiradores. El Ceará abrió la tanda con un tiro que fue detenido por el portero del Atlético-MG, quien adivinó la intención y envió el balón a corner. El Galo respondió con un penal firme convertido por su capitán, poniendo el 1-0 en la serie. Los siguientes tiros fueron intercambiados: el Ceará marcó su segundo, mientras que el Atlético-MG falló su segundo intento, dejando el marcador en 1-1.

A partir de ese momento, la tensión se volvió palpable. Cada disparo era seguido por una pausa que parecía durar una eternidad. El tercer penal del Ceará fue desviado por el portero mineiro, quien mostró una gran lectura al lanzarse a su izquierda. El Atlético-MG aprovechó la oportunidad y su tercer tirador marcó con potencia, poniendo el 2-1 a su favor. El cuarto intento del Ceará fue alto, y el cuarto del Galo fue preciso, ampliando la ventaja a 3-1.

Con el marcador 3-1 y solo un tiro restante para cada equipo, el Ceará necesitaba convertir su quinto penal para seguir con vida, mientras que el Atlético-MG solo necesitaba anotar para cerrar la serie. El quinto lanzador del Ceará falló, enviando el balón por encima del travesaño. El Atlético-MG, con su quinto penal, convirtió con calma y selló la victoria 4-1 en la tanda de penales.

Qué significa este avance para Atlético-MG

Clasificarse a los octavos de final de la Copa do Brasil representa un paso importante para las ambiciones del Atlético-MG en la temporada 2026. El equipo mostró carácter al superar una desventaja temprana, la inferioridad numérica y la presión de una definición por penales. La actuación de jóvenes como Kauã Pasci, que anotó el gol del empate, destaca la profundidad del plantel y la apuesta del club por promover talento de la cantera.

Además, la victoria fortalece la moral del grupo antes de los próximos compromisos en el Campeonato Brasileiro y la Copa Libertadores, donde el Atlético-MG buscará seguir compitiendo en múltiples frentes. La capacidad de mantener la concentración en situaciones de alta presión, como la tanda de penales, será un activo valioso en los partidos que se avecinan.